MARIA Y LOS PADRES APOSTOLICOS. PARTE 1

En 1854 la Iglesia Católica declaró dogma de fe la doctrina conocida como la Inmaculada Concepción de Maria por medio de la bula Inefabilis Deus, proclamada por el papa Pío XI el 8 de diciembre de 1854, esto lo hizo sin tener en cuenta la condenación de este dogma por muchos padres y doctores de la Iglesia e inclusive papas "infalibles", con esto deseo mostrar a los Católicos las innovaciones sobre Maria y la completa falsedad del dogma de la infalibilidad papal.  

VEAMOS LO QUE DECÍAN LOS PADRES DE LA IGLESIA Y LOS PAPAS:

EUSEBIO, célebre autor de la Historia Eclesiástica dice: “Ninguno está exceptuado de la mancha del pecado original, ni aun la madre del Redentor del mundo; solo Jesús quedó exento de la Ley del pecado, aún cuando haya nacido de una mujer sujeta a pecados (Emiss. In Horat. 2 de Nativ.).

SIXTO IV. Solicitado para decidir el litigio entre tomistas y scottistas, emitió un decreto prohibiendo que se pronunciaran ni en favor ni en contra de la inmaculada concepción de María." (Decret. Pont. Publicado en el año 1488).

TERTULIANO, una de las autoridades máximas de la Iglesia Cristiana primitiva, advirtió en contra de esta suposición del nacimiento de Maria y además sostuvo que después del nacimiento de Cristo, José y Maria llevaron una vida matrimonial como la de cualquier otra pareja unida ante Dios en santo matrimonio.

EL PAPA GELASIO, en el año 492, escribía: "Corresponde sólo al Cordero Inmaculado el no tener pecado alguno" (Gelassii papae Dicta, Tomo 4,Colosenses).

EL PAPA GREGORIO EL GRANDE (540-604 D.C), comentando Job 14,4 expresa que Jesucristo es el único que no ha sido concebido de sangre impura y verdaderamente puro en su carne.

TAMPOCO HAY APOYO MUY FUERTE PARA ESTE DOGMA SOBRE LA BASE DE LA TRADICIÓN. Hasta el año 1140 (la fecha de la carta de San Bernardo) los testimonios de los Padres eran adversos a la Inmaculada Concepción.

CONTINÚA EN EL TRATADO BÍBLICO Nº................ 1907

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén