El "dios" Galleta.

Al pan o galleta que se usa en la misa, la llaman hostia. Cuando en la misa la hostia es consagrada y ofrecida como sacrificio, se convierte en la eucaristía. Yo la llamo el Jesús galleta, sin afán de ofender a ningún católico, sino más bien con el deseo de mostrar mi desacuerdo con tan engañosa practica romana.

En sus leyes canónicas, la Institución Católica Romana declara:  "Si alguno negara que el cuerpo y la sangre, junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y por consiguiente el Cristo entero, están contenidos verdadera, real y sustancialmente en el sacramento de la Sagrada Eucaristía; y dijera que El está allí sólo como signo o figura, que sea anatema" (anatema significa condenado, estar bajo maldición).

"Si alguno dijera que Cristo, el unigénito Hijo de Dios, no debe ser adorado en el santo sacramento de la Eucaristía... y que El no debe ser presentado públicamente para ser adorado, y que los que le adoran son idólatras, ¡que sea anatema!".

Cuando el sacerdote camina sosteniendo la galleta o el pan en alto, en la custodia, que luce como un sol resplandeciente, y la gente se acerca, la besa y la adora. Si algún protestante dijera:  "Eso es idolatría", ese protestante será anatema.

Según el dogma romano, la misa es la repetición del mismo sacrificio realizado por Cristo en la cruz del Calvario, y que puede ofrecer a Dios, por los vivos y por los difuntos. Sin embargo, la Palabra de Dios no enseña eso en absoluto, sino todo lo contrario. La misa no está en absoluto de acuerdo con lo que enseña la Palabra de Dios, la cual dice en Hebreos 10:12, <<Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios>> (Hebreos 10:12).

La expresión <<se ha sentado>> quiere decir que Cristo como oferente ha dejado de actuar, y que por lo tanto, el sacrificio de la cruz, es suficiente para la expiación de todos los pecados del mundo sin necesidad de repetir dicho sacrificio, ni siquiera de manera “incruenta” como alega a ser la misa.

La Biblia dice que Cristo fue ofrecido una sola vez y una vez por todos (Hebreos 9: 28) y no necesita que sacerdotes romanos repitan ese sacrificio diariamente. El sacrificar a Jesucristo una vez tras otra a diario en todo el mundo, esto es la misa. Es la manera más ofensiva de violar el mandato de Dios, haciendo creer a los fieles católicos, cínica y burlonamente, que así están glorificando a Jesucristo.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén