CONTINUACIÓN DEL TRATADO 1860....
No hay manera para evitar ni escapar las consecuencias: el pecado produce la muerte.
En Gálatas 5:19-21, Pablo adelanta una lista de "las obras de la carne". Los que hacen estas cosas siembran para la carne. "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios." Estas cosas son pecado y están en contra de la justicia. Los que las practican no tienen comunión con Dios en esta vida, y ¡tampoco deben esperar tenerla en la vida venidera!
¿Sembramos para la carne en la vida diaria?. Las cosas que hacemos y las palabras que decimos pueden determinar nuestro destino en la eternidad. Nuestras palabras y nuestros hechos manan del corazón: "porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él" (Proverbios 23:7).
Jesús habló de un día de ajuste de cuentas por la vida que vivimos. "El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Juan 12:48). El apóstol habló de esto: "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos" (Hechos 17:30-31). Y otra vez: "Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí" (Romanos 14:11-12).
Recuérdese de que Pablo dijo que los que siembran para el Espíritu, del Espíritu segarán vida eterna. Pero, ¿CÓMO siembra uno para el Espíritu? No es difícil de entender. A través de los apóstoles, el Espíritu Santo reveló la verdad. Ella puede librarnos del pecado, y nuestra obediencia continua a ella (o sea sembrando para el Espíritu) nos llevará a la vida eterna.
Tenemos que reconocer y luego creer que Cristo murió por nosotros--por nuestros pecados. Él nos hizo posible el perdón.
.....Continúa Tratado 1862...................
Pastor Máster Miguel Calderón Valverde
correo
electrónico: mcalderón@casadeoracióncr.com
ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO
Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén
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