LA PAZ. Capítulo ·8

Continuación del Tratado 1878......Jesús sabía cuál es la naturaleza de la paz que el mundo da. a- El sabía que las libertades de las que gozaban sus discípulos en ese entonces pronto les serían quitadas. b- El sabía que les esperaban dificultades y tiempos difíciles. De modo que les dio su paz para prepararlos para el día cuando ya no hubiera la paz que el mundo da. c. La paz que Jesús da no funciona en un vacío. Tampoco es la calma que viene después de la tormenta. d- ¡La paz que Jesús da es calma y quietud del corazón en medio de la tormenta! e-Es una paz que el mundo no puede dar.

LA PAZ PERSONAL: La paz que Jesús da, es el resultado de una relación con el Príncipe de Paz. Como tal, es interna y personal. Así como el temor del Señor es el principio de la sabiduría, esta paz comienza con Dios y no puede lograrse aparte de una relación personal con El. Es tan duradera como nuestra determinación a “permanecer en la rama” y sacar paz de la provisión espiritual de Cristo. ¡Es una paz personal que sobrepasa todo entendimiento!

La paz que el mundo da fracasa porque deja fuera al Príncipe de Paz. No puede haber ninguna paz permanente entre los hombres hasta que los hombres hagan la paz con Dios.

LA PAZ DEL PACIFICADOR. El apóstol Santiago nos da otra dimensión de la paz que Jesús da: “Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”. (3:18) ¿Qué es lo que está diciendo? Está diciendo: “¡La paz no se encuentra, se hace!” Jesús lo expresó de otra manera. El dijo: “Bienaventurados los pacificadores”.

Jesús no hizo nada malo, sino que tomó la culpa por lo malo que nosotros habíamos hecho, haciendo así la paz. El era un pacificador, y nos ha entregado a nosotros la obra de hacer la paz. “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. . . y nos entregó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. (2ª. Corintios 5:19-20).

Esto quiere decir que el papel del creyente como embajador en nombre de Cristo es el de pacificador. Dios ha puesto a su iglesia en ese agitado mar con la respuesta para la zozobra del mundo. Esa respuesta es Jesús. ¡No hay otra! Se nos ha encargado ir a todo el mundo con la respuesta. Así que obedezcamos y vayamos “calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz”. (Efesios 6:15).

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde
correo electrónico:
mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén