FRUTO Y PRIORIDAD. Capítulo ·3

 CONTINUACIÓN DEL TRATADO 1867....... 2- La oración nos guarda de caer en tentación. “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26,41). Cuando oramos a Dios, Él nos da la fuerza para tener dominio propio, ser fortalecidos y no caer en tentación. 3- La oración es para desarrollar comunión íntima con Dios. El deseo de Dios siempre ha sido tener una familia con la cual hablar, comunicarse y tener comunión; y para eso, Él ha dejado un método llamado la oración. Por eso, esto es una prioridad, porque hablar con el Padre Celestial, hablar con el Creador de los cielos y de la tierra antes de salir de nuestra casa, es lo más importante y esencial, es lo más beneficioso, productivo y lo que más necesitamos; aun por encima de nuestra familia, trabajo, negocio y ministerio.

Quiero agregar algo más antes de concluir: Jesús dijo en la parábola del sembrador, sobre la importancia de la que escucha de la Palabra de Dios:

Marcos 4:3-4, 7 “Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar … Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.” 

La explicación la leemos en Marcos 4: 14, 18-19 “El sembrador es el que siembra la palabra......Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.

La Palabra fue sembrada pero se hizo esteril, infructuosa. ¿Porqué? Porque otras cosas entraron y acabaron con ella. ¿Qué cosas? Los afanes, el engaño de las riquezas y lo que en general es llamado como los deseos por otras cosas. Todo esto no es más que distracciones que roban el fruto y en este caso lo roban completamente. Al final del día tenemos que decidir a quién vamos a servir, qué queremos hacer con nuestras vidas. ¿Queremos pasarnos la vida en distracciones infructuosas, en lo que el mundo “los gentiles”, buscan? O ¿queremos que nuestras vidas produzcan fruto, mucho fruto para la gloria de Dios? ¿Qué escoges? Yo he escogido la segunda.

Dios habló desde la antigüedad, que el primer mandamiento es amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma (Deuteronomio 6,5). Dios es primero, es esencial. Dios nos añadirá todo lo que necesitamos.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

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ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén