FRUTO Y PRIORIDAD. Capítulo ·3

Continuación del tratado 1866... la cual pueda traer de regreso y revivir esos valores y principios que este siglo tanto necesita, para que agrademos realmente a nuestro Dios y Señor Jesucristo. Tienen que levantarse cristianos que sean un ejemplo para nuestra nación, para nuestra comunidad y para nuestra familia.

Una prioridad es aquello que es lo más importante, lo más beneficioso, lo más productivo, lo que más se necesita, lo esencial. Cuando hablamos de algo como una prioridad, estamos diciendo que esto es lo primero en importancia y que debe hacerse en el tiempo correcto; es algo que es tan importante, que de ello depende que el resto de nuestra vida funcione bien o mal. Cada uno de nosotros es producto de sus propias decisiones. Lo que decidimos hoy, eso es lo que seremos mañana. Si usted como creyente decide algo, debe ser basado en principios divinos, y si lo hace de esa manera tendrá victoria en su vida. Un creyente no toma decisiones bajo una perspectiva temporal o pasajera, sino basado en principios bíblicos, los cuales están fundamentados en una perspectiva eterna. Las decisiones que tome un creyente hoy, afectarán su futuro y el de las personas que lo siguen.

La prioridad de un creyente para que dé fruto es  es su comunión y relación con Dios. ¿Por qué nuestra comunión y relación con Dios es lo más importante? Toda nuestra vida funciona alrededor de nuestra relación con Él, porque es en nuestra comunión con Él, que somos cambiados, fortalecidos y transformados. Es donde Él nos revela sus planes, sus propósitos y sus deseos. Es de lo que dependemos para tomar decisiones. La comunión con Dios es una prioridad para dar fruto, porque nuestra existencia y la relación con nuestro prójimo dependen de ella. Si no estuviéramos cerca de Dios, seríamos un fracaso en todas las áreas de nuestra vida.

¿Qué incluye nuestra relación con Dios? Orar cada día, o sea, hablar con Dios. Es decirle todo lo que hay en nuestro corazón, es hablar con el Padre Celestial, es un diálogo con Él. No es rezar, porque rezar significa, hacer vanas repeticiones. Por eso, es que la palabra de Dios nos habla de orar y no de rezar, ya que el orar implica tener una comunicación íntima con Dios.

¿Por qué tenemos que orar o hablar con Dios? 1- La oración le da derecho legal a Dios para actuar aquí en esta tierra. Todo lo que Dios ha hecho Dios aquí en esta tierra es porque alguien se lo ha pedido.......CONTINÚA TRATADO 1868..........

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

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ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén