FRUTO DEL ESPÍRITU. Introducción ·1

Hoy en día vivimos en un mundo lleno de violencia e impureza. Sin embargo, el mundo de hoy es muy parecido al mundo antiguo de los días de Noé.

En Génesis 6,5 se nos enseña que el mundo antediluviano enojó a Dios porque “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Aquel mundo corrompido estaba lleno de impureza y violencia (véase Génesis 6.11).

En la actualidad existen muchos que profesan ser “cristianos” y que pretenden ser “creyentes” por medio de sus palabras, pero no viven vidas que demuestran que están siguiendo al Salvador. Ellos están involucrados en la corrupción, la fornicación, el divorcio, el adulterio y otras impurezas que junto con los muchos males sociales han hecho que este mundo sea tan perverso y pecador como lo llegó a ser en el tiempo antiguo. La Biblia nos enseña claramente: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5,8).

La Iglesia sigue teniendo dificultades para expresar la presencia del Espíritu Santo en sus obras diarias y en sus actitudes hacia sus semejantes. Por lo tanto, es urgente que la iglesia de Cristo reflexione sobre esta temática.

El propósito de la vida cristiana es prepararnos para la vida eterna en los cielos. Es por eso que el pecador debe confesar sus pecados y recibir al Salvador. A partir de ese momento es que esa persona se convierte en un santo del Señor. La vida del cristiano consiste en vivir una vida en santidad. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12.14). Esto quiere decir que el cristiano puede crecer en la santidad a medida que su vida cristiana madura en el Espíritu Santo.

Cuando nosotros nos hacemos cristianos es porque Cristo el Hijo de Dios ha entrado a morar en nuestro corazón. Es por eso que el progreso en la vida cristiana consiste en llegar a ser semejantes a él: “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4.12-13).

Por esta razón todo el fruto del Espíritu Santo es con el objetivo de desarrollar la imagen de Cristo en nuestra vida. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2.5). “Mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, .....CONTINÚA SIGUIENTE TRATADO....

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén