JUICIOS DE DIOS SOBRE EL CHISME

Las personas que gustan de murmurar lo hacen por diversas razones, para escalar posiciones, para tratar de verse como personas que “realmente se preocupan por la Iglesia”, por envidia, para crear grupos que los apoyen (necesitan sentirse influyentes).

El problema mayor de la murmuración es que comienza como “una crítica constructiva” y termina en difamación y calumnias manchando reputaciones con la excusa de que solo es para señalar “pecados” por el bienestar de la congregación. El problema es que estas personas, que usualmente son “las más santas de la congregación” tienen una mente pecaminosa y siempre ven el pecado en todo lo que hacen los demás, pero nunca ven el de ellos mismos o el de las personas que le hacen el juego y le siguen la corriente.

SENTENCIAS DIVINAS SOBRE LA MURMURACIÓN: 1- Los murmuradores tienen una mente reprobada (Romanos, 1:28-32) .2- Serán destruidos (1 Corintios, 10:10; Salmo, 101:5)  3- El que murmura en contra de un hermano murmura en contra de Dios (Santiago, 4:11- 12)  4- La murmuración contrista el Espíritu Santo (Efesios, 4:30-31) 5- Son insensatos (Tito, 3:2-3)  6- Dios los condena (Levíticos, 19:16)  7-  Crean contienda (Proverbios, 26:20)  8- Caerán en  juicio (Proverbios, 13:3)  9- Son hipócritas (Santiago, 1:26; Proverbios, 11:9; 2 Timoteo, 3:1-6)  10- Son necios (Proverbios, 10:18)  11- Serán avergonzados (1 Pedro, 3:14-16).

La murmuración, el chisme y la difamación dañan la esencia de una congregación que es la manifestación pura del amor de Dios. Los chismosos quieren la atención sobre ellos y sentirse apreciados, no soportan ver a otros hermanos ser queridos por la congregación porque sienten que le están robando algo que les pertenece.

¿QUÉ HACEMOS CON LOS MURMURADORES?: Ignorarlos, estas personas se alimentan de la atención que reciben, si los ignoramos a la larga desistirán. Cuando nos quieren hablar de algún hermano dígale que usted va a llamar a esa persona y que los enfrentará, verá que el chismoso le dirá que no, ellos siempre quieren estar en el anonimato. Si persisten pida una reunión con el pastor y déjele saber quienes son esos chismosos, y esté dispuesto a estar presente en una reunión para desenmascararlos. Usualmente estas actitudes son las que más crisis causan en la Iglesia. Y ya que es un pecado contagioso, démosle un vistazo a nuestros hábitos, no vaya a ser que también nosotros ya hemos caído en este juego del diablo (1 Juan 1,9).

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén