CUATRO CATEGORÍAS DEL CHISME

Las palabras que usa la Biblia para describir la murmuración son iluminadoras de su carácter y del carácter del murmurador. Vamos a ver ahora tan sólo cuatro categorías:

1. Es un acto de cobardía (Juan 7:12 - 13). Quien murmura dice a espaldas de una persona lo que no se atreve a decirle en su cara. El murmurador es por naturaleza miedoso. Tiene valor para decirlo pero miedo de que se descubra que lo dijo. El no tiene el valor de llamar a la persona y decirle, lo que en su opinión, ella está haciendo mal. Más cobarde aun es el hecho del murmurador que cuando se encuentra con la persona de la que ha murmurado y cuyo carácter ha destruido, le da la mano o lo abraza.

2. Revela la personalidad del murmurador. La calumnia habla más fuertemente de quien la ejecuta que del destinatario de ella, y denota ausencia de carácter para andar sabiamente. A una persona de andar sabio, su corazón, su ser cristiano, no le permite murmurar. La persona mentalmente adulta y madura no murmura, y esto no tiene que ver con la adultez cronológica. Sucede que su tiempo no es requerido por cosas importantes, por lo tanto lo ocupa en murmurar.

3. Es insaciable. Tiene que murmurar constantemente, todos los días, de todo el mundo  y no se sacia. Los murmuradores se esclavizan a la murmuración. Son tan esclavos como el esclavo de la heroína, del adulterio, el esclavo sexual, el esclavo alcohólico o de cualquier cosa perversa. La murmuración nunca satisface, al contrario, va en aumento y la persona es cada vez más esclava de ese patrón de conducta y menos capaz de ser objetiva y ver virtudes en las otras personas. Este tipo de conducta está claramente condenada. (Romanos 1:30 - 32).

4. Es de características criminales. “El asesino y el calumniador son distintos sólo en el arma que usan. Para uno es la daga o el revolver, para el otro la lengua. Pero el segundo es peor que el primero, porque aquel sólo mata el cuerpo, el otro asesina la reputación y la paz”. El murmurador destruye el carácter sin dar a su víctima la oportunidad de la defensa. Si los que los que lo escuchan no conocen a aquel de quien se murmura, lo considerarán como muerto en lo que a relaciones interpersonales se refiere y no querrán tener trato con él o con ella. Se ha cometido un crimen social. En Proverbios 18:20 y 21, aclara que la lengua no redimida puede ser homicida y como esta no es autónoma, la responsabilidad del homicidio recae en la persona. Para Santiago es imposible que de la boca que sale bendición al Padre salga maldición para el hombre y, murmurar y maldecir es la misma cosa.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén