EL RESPONSABLE DEL RUMOR

La Biblia dice: “Santiago 4,11 nos dice: ”Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si tú juzgas a la Ley, no eres hacedor de la Ley, sino juez”.

Esos dichos que dicen "No hay humo sin fuego" o "Por algo se dice lo que se dice" o “Cuando el río suena, piedras trae”, son inventos de los calumniadores. Miremos un ejemplo. Hace un tiempo, en un seminario sobre pastoral de matrimonios se les entregó una canción escrita de Luis Miguel ("Te extraño"). La consigna era que, divididos de en cinco, la interpretasen (algo así como "hacer una exégesis") y decir de qué se trataba). ¡Cuántas interpretaciones surgieron de una canción! Para unos, la extrañaba porque ella le había sido infiel, para otros en realidad estaban peleados; para otros, en realidad, no era amor sino deseo sexual: para otros, quién sabe qué.

¿Cómo se construyen los rumores? BUSCAR AL RESPONSABLE DEL RUMOR no tiene sentido, ya que lo importante es admitir que es uno mismo quien ha creído el rumor y se ha equivocado al comentarlo. Siempre nos  propusimos buscar "al malvado que dijo eso" y así, magistralmente, perdimos de vista que NOSOTROS también somos responsables (y evitamos la propia responsabilidad). Aquellos que siguen hablando de él, después de haberlo escuchado son tan responsables como su autor. Es uno mismo que, al creerlo o comentarlo a otro, lo difunde.

Dice en 2 Corintios 12:20: "temo que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes".

El mito de que el rumor siempre viene de otro, es una de nuestras creaciones evangélicas que hemos patentado. Es interesante notar que casi todos los rumores vienen de personas allegadas y conocidas nuestras y, muy pocas veces, por medio de un desconocido. Recuerde que el rumor es la interpretación de muchas personas a un hecho, tiene algo de cada uno y es la construcción que todos juntos han hecho de lo que se narra.


La Biblia dice: Colosenses 3,8 “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”. Proverbios 25,11 Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene. 

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén