PREDICAR EL EVANGELIO ES UNA ORDEN DE CRISTO

La Biblia enseña que Jesucristo es el modelo que debemos imitar. El apóstol Pablo dice: "Sed imitadores de mí así como y de Cristo" (I Corintios 11:1). El apóstol Pablo, también es un hombre digno de imitar. Cuando vemos en el Nuevo Testamento la manera tan extraordinaria en que Dios lo usó, quizá muchas veces pensamos que es imposible vivir como él vivió. Pero al meditar sobre esto, tenemos que admitir que él era un hombre con dificultades y flaquezas igual que nosotros. Por otra parte el mismo Jesucristo que obraba en Pablo, actúa hoy en cada uno de nosotros. El mismo Espíritu Santo que concedía unción, poder, autoridad y sabiduría al apóstol, mora también en nosotros.

Lo que el apóstol Pablo tenía en abundancia era consagración. Si el cristiano consagrara su vida a Dios, si le obedeciera y dependiera absolutamente de Él, podría aspirar a ser usados de la misma manera que el apóstol Pablo.

En el Nuevo Testamento encontramos características de la vida del apóstol Pablo, las cuales podrían ser elementos indispensables para nuestra vida espiritual.

A. El apóstol Pablo expresa: "Me esforcé a predicar el evangelio" (Romanos 15:20). Usa la palabra esforzar porque para él, la predicación del evangelio era el resultado de un compromiso serio con la Persona y la obra de Jesucristo. Esto no era una opción, era la manera de vivir de un hombre comprometido verdaderamente con el evangelio.

B. El apóstol Pablo era un hombre comprometido con Dios, y éstas afirmaciones lo demuestran: "Soy deudor" (Romanos 1:14). En I Corintios 9:16 dice: "Ay de mí si no anuncio el evangelio". En Filipenses 1:21 dice: "Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia". Por medio de todas estas expresiones nos damos cuenta del profundo compromiso del apóstol con Dios y su obra. Cuando El apóstol Pablo tuvo su encuentro personal con Cristo en la entrada de la ciudad de Damasco, su vida fue transformada, y conoció la verdadera y única solución. Allí él habló con Jesucristo llamándole Señor. Si Cristo es Señor, nosotros somos sus siervos; y si somos sus siervos, le debemos obedecer.

C. Muchas veces decimos que Cristo dirige nuestra vida, pero hacemos sólo nuestra voluntad. Somos egoístas y queremos hacer sólo aquello que nos agrada a nosotros; trazamos nuestros propios planes, vivimos una vida pobre de oración, no nos profundizamos en la Palabra de Dios. Aún con todo eso decimos que Cristo es nuestro Señor. No predicamos el evangelio, no le damos testimonio a las personas que nos rodean y decimos que Cristo es nuestro Señor. Eso no debe ser así.

Autor: Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén