ENFRENTANDO LA MUERTE

Una de las pruebas más duras que tendremos que enfrentar será la muerte de un ser querido. Es muy difícil mantener las cosas en perspectiva cuando la muerte golpea la puerta de nuestra casa.

El hombre moderno trata desesperadamente de prolongar la vida, y hasta intenta vencer su poder--creyendo en su interior que podrá lograrlo. Los científicos y los médicos continúan desarrollando métodos extraordinarios para que los enfermos y moribundos vivan un poco más--medicamentos, trasplantes, medios mecánicos.

Sin embargo, la muerte continúa cosechando sin ningún tipo de prejuicios en lo que se refiere a edad, raza, nivel social o educación. La muerte sigue siendo cínica, cruel pero real. Nadie escapa de su mano helada. Todos hemos de tener nuestro encuentro con ella. No estamos exentos ni por dinero, ni por fama ni por la inteligencia que poseamos. Todos hemos de sucumbir.

Ahora bien, como creyentes, ¿cómo debemos responder cuando muere un querido familiar o un amigo?

El dolor es una parte normal ante la muerte de alguien que amamos. Nos duele la muerte de otros creyentes, pero no como a aquellos que no tienen esperanza: "Hermanos míos, queremos que sepan lo que en verdad pasa con los que mueren, para que no se pongan tristes, como los que no tienen esperanza" (1 Tesalonicenses 4:13).

Jesús nos da estas palabras de consuelo: "No se preocupen ni sufran. Si confían en Dios, confíen también en mí. Allá donde vive mi Padre hay muchas moradas y voy a prepararlas para cuando vayan. Cuando todo esté listo, volveré y me los llevaré a ustedes, para que estén siempre donde yo esté" (Juan 14:1-3 ). Esta es nuestra bendita esperanza como cristianos.

El proceso de dolor es totalmente normal para nuestro bienestar emocional y físico. Pero como cristianos no tenemos que ser consumidos por ese dolor ni tenemos que dejar que el enojo o la amargura echen raíces en nuestro corazón.

Haga usted una oración al Señor agradeciéndole por la gloriosa esperanza que tiene como cristiano. Agradézcale que podrá enfrentar la muerte con paz, sabiendo que no es el fin, sabiendo que la muerte sólo es la puerta desde la tierra al cielo. ¿No es reconfortante saberlo?

Autor: Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén