Donar

EL PROFETA OSEAS Y LA PRIMAVERA

Número 1785

ImprimirCompatir por email Versión paginada

Oseas 2,21-23 dice: "..Israel, cuando llegue ese día, yo haré que el cielo derrame su lluvia sobre la tierra, y que la tierra produzca trigo, vino y aceite en abundancia, y así el valle de Jezreel prosperará. Te daré la tierra, y serás solamente para mí. Y te diré: "No eras mi pueblo, pero ahora ya lo eres;..".

Los cielos proveerán lluvia a la tierra. La tierra dará a su vez sus frutos. El cielo y la tierra conspiran junto a Dios para traer prosperidad al pueblo.

"En aquel tiempo responderé " (versículo 21, versión Reina Varela 95), dice Jehová, yo responderé a los cielos, etc.". Esto es-dice Ryrie-, responderé las oraciones que se han elevado al cielo. En opinión de este traductor, los versículos 21 y 22 establecen como una cadena en cuyos dos extremos está Dios: Dios es el que comienza la siembra porque Israel quien es llamado Jezreel, significa :"Dios siembra" y, con su bendición, hará que la tierra responda al trigo, vino y al aceite (versículo 22), pues Dios es el que, desde dentro, hace que todo germine y crezca, y reciba el suelo el sustento necesario.

En 1 Corintios 3,7 leemos: "Así que ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento". Dios mismo, no Baal, es el que da fertilidad a la tierra, y hace así que la tierra responda bien a lo que se ha sembrado en ella. La tierra, a su vez, necesita (versículo 21 b) que los cielos respondan a la tierra, es decir, envíen la lluvia y el sol, sin lo que la cosecha no podría llegar a su madurez; y, en último término, los cielos no darán la lluvia ni el sol si Dios no responde a los cielos. Dios, pues, responde a los cielos al ser Él quien dirige y controla los vientos, la lluvia, el movimiento de los astros, con las estaciones del año (Leer Génesis 1,11,12; Isaías 55,10; Zacarías 8,12; Malaquías 3,10,11; Hechos 14,17).

Oseas nos dice: Dios es tan confiable como el sol, y trae bendiciones como las lluvias de temporada de las que Israel depende para su misma vida. El pueblo de Dios podía esperar (versículo 23) su don de las lluvias sanadoras de finales de otoño y de la primavera y así el reverdecimiento del desolado paisaje. Por consiguiente, disfrutarían de una cosecha de higos y uvas, en marcado contraste con 1:7, 12. Hay alborozo por la perspectiva de la lluvia, que solamente los que viven en climas cálidos pueden apreciar. Las lluvias de primavera fortalecen las cosechas.

Autor: Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderón@casadeoracióncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

¿Quieres leer más?
Visita otros tratados de este tema
Busca tratados con contenidos similares

Oración de aceptación en audio:

Comentarios en Tratados del sitio

Casa de Oración
Ayudar a cuba

¿Deseas ayudar a Cuba?

Lee el mensaje ¿Como puedes ayudar al ministerio en Cuba?

No deseo leerlo