GRACIA: CARA Y BARATA

Filipenses 2,12 dice: "Por tanto, amados míos. Como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor".

La gracia barata es la gracia sin precio, que no cuesta nada. Porque se dice que, según la naturaleza misma de la gracia, la factura ha sido pagada de antemano para todos los tiempos. Gracias a que esta factura ya ha sido pagada, podemos tenerlo todo gratis.

La gracia barata es la justificación del pecado y no del pecador. "Todas nuestras obras son vanas". El mundo sigue siendo mundo y nosotros seguimos siendo pecadores.

La gracia barata es la predicación del perdón sin arrepentimiento. La gracia barata es la gracia sin seguimiento de Cristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado. La gracia cara es el tesoro oculto en el campo por el que el hombre vende todo lo que tiene; es la perla preciosa por la que el mercader entrega todos sus bienes; es la llamada de Jesucristo que hace que el discípulo abandone sus redes y le siga.

Es cara porque llama al seguimiento de Jesucristo; porque le cuesta al hombre la vida, es gracia porque le regala la vida; es cara porque condena el pecado, es gracia porque perdona al pecador. Sobre todo, la gracia es cara porque ha costado cara a Dios, porque le ha costado la vida de su Hijo -«habéis sido adquiridos a gran precio»- y porque lo que ha costado caro a Dios no puede resultarnos barato a nosotros.

Es gracia porque Dios no ha considerado a su Hijo demasiado caro con tal de devolvernos la vida, entregándolo por nosotros. La gracia es cara porque obliga al hombre a someterse al yugo del seguimiento de Jesucristo, pero es una gracia el que Jesús diga: "Mi yugo es suave y mi carga ligera".

Usted no puede continuar viviendo como siempre, o seguir donde está y andar con Dios al mismo tiempo. Noé no podía seguir viviendo como siempre y construir el arca al mismo tiempo. Abraham no podía quedarse en Ur o Harán y engendrar una nación en Canaán. David tuvo que abandonar sus ovejas para convertirse en rey. Pedro , Andrés y Jacobo tuvieron que dejar sus negocios para seguir a Jesús Y Saulo tuvo que cambiar totalmente el curso de su vida para ser usado por Dios como lo hizo".

Autor: Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén