LA PRIMAVERA Y EL PUEBLO DE DIOS

La Iglesia que escucha al Espíritu Santo, sabe sin duda alguna que está viviendo la mejor estación: La Primavera. ¿Cuáles son las consecuencias que conlleva para los cristianos el vivir la primavera? ¿Es un tiempo definido la primavera a nivel espiritual? ¿Se puede perder la primavera? Quisiera desde la óptica del Pueblo de Dios dar respuesta a estas interrogantes.

En Deuteronomio 11:8-25 nos dice: Una tierra que Dios cuida. Moisés nuevamente une la obediencia y la vida en la tierra prometida (4:1). El contraste con Egipto es interesante porque Datán y Abiram habían reclamado que Egipto era una tierra fértil, y que lo de la tierra prometida no se había hecho realidad (Números 16:12-14). De hecho, Egipto era fértil únicamente gracias a los laboriosos métodos de irrigación, mientras que la tierra prometida sería fértil debido a la lluvia que Dios les daría (versículos 10, 11). El versículo 12 sugiere un paralelo entre la selección y cuidado de Dios por esa tierra y su amor para con su pueblo escogido.

Como es común en Deuteronomio, la promesa está unida al mandamiento. La riqueza de la tierra sería disfrutada únicamente por un pueblo que guardara los requisitos del pacto. Los versículos 14 y 15 pintan un cuadro de la vida que pudiera disfrutar como tal, con sus lluvias regulares en el otoño y la primavera, ambas muy esenciales para una cosecha abundante. Grano … vino … aceite (versículo 14) es una manera típica en Deuteronomio para referirse a lo fértil de la tierra prometida (7:13; 12:17).

En contraste, un pueblo que se vuelve a otros dioses no puede esperar esta abundancia (versículos 16, 17; ver también 1 Reyes 17:1). En otros lugares estas dos posibilidades se reconocen como la "bendición" y la "maldición".

La bendición podía asegurarse no sólo para la presente generación sino para todas las otras generaciones posteriores, si los requisitos del pacto se enseñaban fielmente como parte del estilo de vida del pueblo (versículos 19-21; 6:5-9). Sin embargo, para no dar la impresión de que la relación entre Dios e Israel sólo estaba basada en guardar la ley, Moisés retoma la idea de la promesa. La tierra podía ser de Israel sólo como un regalo de Dios (versículos 22, 23, 25). La extensión de la tierra (versículo 24) es como la prometida a Abraham (Génesis 15:18).

Este es la estación de la bendición, pero alejarse de Dios, desobedecerlo, puede cerrarte puertas.

Autor: Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén