UNA MUERTE ANUNCIADA

"Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy herido" (1 Reyes 22,34).

El rey de Siria Ben-adad con sus treinta y dos capitanes, tenían un solo propósito, y éste era matar en batalla a Acab el rey de Israel (1 Reyes 22,31). Acab le dijo a Josafat, rey de Judá: "Yo me voy a disfrazar para ir a la batalla, pero tú puedes usar tu propia ropa". Así que el rey de Israel se disfrazó y fue a luchar" (1 Reyes 22,30). Este capítulo de 1 Reyes 22,1-36 está repetido en 2 Crónicas 18,1-34. Allí leemos que Acab le dijo a Josafat: " Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas reales.."(18,29).

Acab se disfrazó para engañar a sus enemigos. Trató de eludir su cita con la muerte. Josafat por su parte, disfrazado de rey, realiza muy bien su papel de actor, pero: "Cuando los capitanes vieron a Josafat dijeron: "Seguramente él es el rey de Israel". Así que lo rodearon para atacarlo, pero Josafat gritó pidiendo ayuda. Entonces los capitanes de los carros de combate se dieron cuenta de que no era el rey de Israel y dejaron de perseguirlo" (1 Reyes 22,32-33).

Parecía que Acab se había burlado de la muerte, que la había engañado con su disfraz y que su cita con ella no se llevaría a cabo. La muerte no se iría de ese campo de batalla sin Acab. Leemos:".....un soldado tiró con su arco una flecha al azar e hirió a Acab. La flecha entró por uno de los huecos de su armadura. Entonces el rey le dijo al soldado que manejaba su carro: "Da la vuelta y sácame del campo de batalla porque estoy malherido ........Pero la sangre de su herida corría por el piso del carro y en la tarde el rey murió" (1 Reyes 22, 34-35).

El profeta Micaías profetizó la verdad a Acab, anunció su muerte (1 Reyes 22,16-26), pero a éste y a los suyos no les agradó (1 Reyes 22,16-26). Lo mandó meter en la cárcel y que le dieran pan y agua hasta su regreso (1 Reyes 22,27).

Si Acab hubiera hecho caso al consejo divino y se hubiera sometido a la voluntad de Dios, esa cita con la muerte hubiera sido postergada. Él hubiera vivido más y quizás hubiera tenido una muerte natural y sin violencia.

La raza humana tiene una cita en el campo de la muerte (Hebreos 9,27). Esa cita puede ser adelantada por nuestras desobediencias y por alejarnos de Dios.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén