EL TITO DEL TERCER MILENIO. PARTE 3

Continuación tratados 1736 y 1737. Que trabajas en tus horas de cansancio por la comunión de los hermanos. Que ahora, cuando cada uno de tus músculos se mueve, sólo se mueve por tu objetivo total de seguir, por gratitud, a Aquél que te salvó del Lago de Fuego y Azufre.

Jesús nos ama tanto, que al igual que a Tito, nos ha escogido. Nos ha llamado para compartir su suerte. Busca que seamos iguales a Él en todo.

Cuando Jesús hablaba a cinco o diez mil personas o atendía, sanando y liberando a multitudes, quizá no a todos, seguramente no a todos, les hacía esta invitación preferencial: " Miren que los envío como ovejas en medio de los lobos…"; "Los entregarán a los tribunales…"; "Serán odiados de todos por causa de mi nombre…."; "No está el discípulo por encima del maestro.."; "Si al dueño de casa le han llamado Belcebú, ¡cuánto más a sus servidores!..."; "No teman a los que matan el cuerpo…"; "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí.."; "El que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí…".

El capítulo 10 de Mateo nos dice estas y otras muchas frases que nos explican muy bien que Jesús tuvo para algunos un llamado especial.

El se ocupa de todos, no sólo de algunos. Pero Él ha necesitado algunos que con Él se ocupen de todos. A éstos es a quienes invita a dejar las redes y sus negocios y sus padres y a seguirlo.

Sólo algunos "Titos o Titas" podrán entenderlo. Sólo algunos podrán acompañarlo. Aquellos a quienes invita no a éxitos, no a gloria, sino a morir por dentro y seguirlo. Estos serán los que sentarán un día en el trono con Él. Para juzgar al mundo.

Son sus íntimos, los que han compartido sus preocupaciones, sus dolores, sus sentimientos. Llorando con Él por Jerusalén. Y alegrándose con Él por Zaqueo.

Son los que están dispuestos a dejar todo por Él. Y hacer por los suyos, por ese Pueblo necesitado de salvación, a quien Él ama, todo lo que Él hizo. No es suficiente decir: "Señor, Señor", ni profetizar en su nombre, ni expulsar demonios, ni hacer milagros.

Jesús no se conforma con menos que todo. Él ha llamado a muchos; se ha ilusionado con ellos,

Continúa siguiente tratado

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén