EL TITO DEL TERCER MILENIO. PARTE 2

Continuación del Tratado 1736. Los "Titos y Titas" pueden ser pequeños(as). Pero su obra es descomunal. Nadie puede acercarse a ellos y permanecer igual. Pueden ser obreros de una fábrica de maquila, educadores, amas de casa, campesinos, madres, ancianos, niños, jovencitas. Podría nombrar a otros. Hombres o mujeres que no se merece el mundo. Y que olvida, desconoce o desprecia.

Hombres o mujeres que si fueran vistos con los ojos de la fe, nos enceguecerían con el brillo de su gloria. Hombres y mujeres que caminan revestidos con el mando de la dignidad y que no vacilan en meterse en el barro, pero no se ensucian. Hombres y mujeres consagrados al Rey. Son su escolta, son sus íntimos, son sus hombres y mujeres de confianza, son sus mensajeros. Muy probablemente no ocupan la cabecera del banquete. Pero luego, comparten la amistad franca con Jesucristo.

Recuerdo un caso que leí. Se trataba de María, una enfermera de un hospital de Guatemala, que entre dolores y agonía no abandonaba su dulce sonrisa. Su voz existía únicamente para agradecer a Dios que la hubiera llevado allí, porque abandonada en un rincón y sin que nadie la visitara, tenía todo el tiempo libre para dialogar con su amado Jesucristo.

Es posible que ya haya muerto. Pero es seguro que el perfumado aliento de su santidad quedará esparcido para siempre en esa tremenda sala del hospital. Podría mencionar a otros. Te podría nombrar a ti.

Mientras este mundo canallesco y barato, donde cortejan el demonio y la carne, se pavonea de los provechos del mal, de su triunfo, de la difusión del crimen y la mentira, del paganismo bárbaro que avanza pisoteando con sus pezuñas las masas de inocentes. Este mundo se hincha en su orgullo creyendo que subsiste por su propio poder. Y no sabe que esa multitud silenciosa de "Titos y Titas" esparcidos a través de él, están sosteniendo el hacha de Dios.

Podría nombrarte seguramente a ti. Que eres probado en el crisol de la oscuridad. Que tal vez estás solo(a). Que tal vez caminas con una paciencia fuerte e invencible en medio del rugir de las bestias. Que darías la vida nada más que para que uno solo dejara la muerte eterna.

Continúa siguiente tratado

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén