EL TITO DEL TERCER MILENIO. PARTE 1

TITO 1,12 dice: "Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos". Aquí Pablo le recuerda a Tito con qué clase de personas está tratando. Algunos cretenses habían tenido una mala reputación y eran bien conocidos por ser mentirosos. Parece que todas las naciones comparten estas características, pero que pocas podían ganarle a los cretenses en cuanto a depravación (perversión, maldad, desenfrenados). Eran mentirosos de manera habitual y compulsiva. Eran como fieras salvajes, viviendo para satisfacer burdas y desenfrenadas pasiones. ¡Alérgicos al trabajo y adictos a la glotonería, vivían vidas que eran todo cocina y nada de capilla!.

TITO 1,13: "Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe" ¡Tito tenía unos materiales humanos bien poco prometedores con quienes trabajar! Pero Pablo no desesperó de la gente ni aconsejó a Tito que los dejase. Por medio del evangelio hay esperanza para los peores de los hombres. De modo que Pablo aconseja a su ayudante que los reprendiese duramente, para que fuesen sanos en la fe cristiana. Algún día estos hombres podrían ser no sólo creyentes ejemplares, sino también ancianos piadosos en las iglesias locales.

Este pasaje rebosa de aliento para los obreros cristianos en campos difíciles del mundo (¿y qué campo no es difícil?). Más allá de la dureza, terquedad e insensibilidad de la gente, hay siempre la visión de que lleguen a ser santos dulces, puros y llenos de fruto. Así veo yo a este Ministerio en el cual sirvo. Así veo yo a un Valle en el cual vivo: tocado por la mano de Dios, entregado al servicio de Jesucristo y lleno del Espíritu Santo.

Tito significa defensor. Veo en este momento, a un pequeño grupo de "Titos y Titas" que sostienen el mundo. Son unos pocos, en relación con los cientos de millones de seres humanos desparramados por el planeta. Pero ese pequeño grupo de "Titos y Titas" son los que escriben la verdadera historia.

La historia verdadera, es como un río subterráneo. Nadie lo ve; hay demasiadas cosas que ver. Nadie lo escucha; hay demasiado ruido. Nadie lo atiende; hay demasiados negocios y preocupaciones. Y aquí y allá, de ese río nacen fuentes de agua fresca y pura.

Continúa siguiente tratado

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com 

 ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén