AYUNO DE FORTALEZA

El hombre o la mujer que ora con ayuno está indicándole al cielo de que en verdad es sincero, de que no va a darse por vencido y que no dejará que Dios lo deje sin la bendición; de que no tiene la intención de aceptar un "no" por toda respuesta. No sólo eso sino que está demostrando su sinceridad de una manera divinamente señalada. Se vale de un medio que Dios ha escogido para ser oído en lo alto.

El Domingo 11 de marzo del 2007, fue el primer día de la Marcha de Oración y Ayuno convocada por el Espíritu Santo. Nuestro Ministerio ha venido atravesando por un período difícil, donde el propósito del enemigo ha sido debilitarnos. Pero a través de este ayuno, el Señor nos fortalece y nos anima para seguir luchando. Por esta razón, le llamamos AYUNO DE FORTALEZA.

En ocasiones el ayuno era el punto culminante de un sincera y prolongada súplica. Cuando los cielos permanecían como si fueran de bronce a pesar de la oración persistente y sincera, en su desesperación, algunos fueron guiados a ayunar como la única solución. El libro de Jueces contiene una historia dramática de cuando Israel se enfrenta en batalla contra la tribu de Benjamín pues habían caído en pecado. Los benjamitas cometieron un delito terrible y Dios mandó a las otras tribus contra ellos. Dios convocó a su pueblo a luchar contra esta tribu en particular. En dos de las batallas, Israel perdió a cerca de 40,000 hombres (Jueces 20:18-25). Sin embargo habían descuidado una parte de sus oraciones durante las primeras batallas. No habían ayunado. La Palabra nos confirma lo que sucedió después: "Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí, en la presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche" (Jueces 20:26) En los primeros dos intentos, los Israelíes trataron de ganar la batalla por si mismos "Creyendo que su causa era justa, por lo tanto Dios tenia la obligación de darles victoria" y perdieron, porque Dios considera que aun una causa justa (que es solo nuestra y no de el) es necesaria la derrota ; para entender que nuestra dependencia siempre debe ser en el; Después ayunaron, Dios ganó la batalla por ellos (Jueces 20:35).

Al concedernos el privilegio de ayunar tanto como de orar, Dios ha añadido a nuestra armadura espiritual un arma poderosa. En su necesidad e ignorancia la Iglesia la ha abandonado durante siglos. Ha llegado la hora, en tiempos de crisis, de desempolvar esta poderosa armadura divina.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com 

 ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

 Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén