HUELLA GENÉTICA EN RUBÉN ·2

Frente a Jacob está una lienzo grande. ¿Qué pintará el? El patriarca Jacob primero bosquejó a su hijo mayor, RUBÉN, que debe haber sido el líder y el receptor natural de una parte doble de la herencia. Sin embargo, Rubén estaba moralmente arruinado e indigno de hacer sentirse bien como líder de la nueva nación. Él era imprudente, incluso caracterizado por una lujuria y una "licencia desenfrenada".

Leamos en Génesis 49,3-4: "(3) Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza y el principio de mi vigor; el primero en dignidad, el primero en poder. (4) Impetuoso como las aguas, ya no serás el primero, por cuanto subiste al lecho de tu padre; entonces te envileciste, al subir a mi lecho".

De la siguiente referencia bíblica, que es Génesis 35:22, leemos como Rubén tuvo una aventura amorosa con Bilha, la concubina de su padre: "(22) Aconteció que, cuando habitaba Israel en aquella tierra, Rubén fue y durmió con Bilha, la concubina de su padre; de esto se enteró Israel".

Rubén representa al CRISTIANO CARNAL. El cristiano carnal es aquel que nació para ser principal, que fue levantado para ser un líder, pero que por su inmoralidad sexual lo perdió todo.

Rubén fue el primogénito de Jacob y Lea (Génesis 29,32). Perdió sus derechos de primogenitura por su inmoralidad. Leemos en 1 Crónicas 5,1: "(1) Rubén era el primogénito de Israel, pero como profanó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José hijo de Israel, y no fue contado por primogénito".

El pecado de incesto de Rubén fue registrado para que todas las futuras generaciones lo leyeran. Las verdaderas consecuencias del pecado son vidas arruinadas. Como hijo mayor, Rubén era el legítimo heredero tanto de una doble porción de la fortuna de su padre como del liderazgo de los descendientes de Abraham, que eran una gran tribu. Pero su pecado lo despojó de sus derechos y privilegios y arruinó su familia.

Querido cristiano (a): antes de rendirse ante la tentación eche un vistazo cuidadoso a las consecuencias desastrosas que el pecado puede tener en su vida y en la de los demás. La integridad pública y la privada tienen que ser igual, o una destruirá a la otra. El castigo del pecado  puede no ser inmediato, pero llega.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén