VENCIENDO LA TENTACIÓN.

Podemos decir inicialmente que la tentación es la antesala del pecado y que todos en general la enfrentamos. Un primer elemento que debemos definir es el origen. La tentación proviene de dos fuentes: la primera, de Satanás. Pablo aconseja: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 Pedro 5:8). Las Escrituras lo definen como el enemigo, el tentador y el acusador.

Esta situación la vemos tipificada en los cuarenta días que pasó nuestro amado Señor Jesucristo en el desierto. Lucas 4:1-13 describe el hecho. En particular el versículo 3 señala que "Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan". ¿De dónde vino la situación aquí? De Satanás.

Una segunda fuente de tentación es la propia naturaleza pecaminosa del ser humano. El apóstol Santiago lo define así:"Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios. Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Santiago 1:13, 14).

¿Qué hacer? En Latinoamérica es frecuente escuchar: "Es preferible decir por aquí pasó un cobarde, y no: aquí murió un valiente". Yo aplicaría este dicho popular al referirme a la tentación. Lo más aconsejable es evitarla.

¿Recuerda a José? Huyó de la tentación que representaba la esposa de Potifar, quien le insistía para que cayera en la inmoralidad sexua(Génesis capítulo 39).

El rey David pudo haber huido de la tentación, pero se dejó seducir y se llegó a Betsabé, una mujer casada. Y para agravar el asunto, dio muerte al esposo de la mujer (2 Samuel 11).

Un segundo aspecto es la necesidad de depender de Dios. Sólo así podemos vencer: "Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios le ha prometido a los que le aman" (Santiago 1:12)., y también anota la Palabra: "...Sabe el Señor librar de la tentación a los piadosos" (2 Pedro 2:9). Si dependemos de Dios, es posible vencer la tentación.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com 

 ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

 Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén