LA TENTACIÓN DEL CENSO DE DAVID LO ALEJÓ DE DIOS. II PARTE

CONTINUACIÓN DEL TRATADO ANTERIOR..

David cayó en la tentación de Satanás. Dios proporcionó una salida con el consejo de Joab, pero la curiosidad de David se vio estimulada por la arrogancia. Su fe estaba en su propia fortaleza y no en la de Dios. Si nos sentimos autosuficientes y depositamos nuestra confianza lejos de Dios, pronto caeremos en los esquemas de Satanás.

Y al meditar David en los pensamientos le parecieron correctos, lógicos y necesarios. (V.5)"Y había en todo Israel un millón cien mil que sacaban espada, y de Judá cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada." Aunque su conciencia evidentemente le molestaba (v. 8), decidió seguir adelante con su plan.

Estaba tan mal que cuando el juicio de Dios cayó sobre Israel, (v.7) "Asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel". David supo que era culpa suya y de inmediato se arrepintió de su pecado (v. 8) confesando: «He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente»..

Cuando David se dio cuenta de su pecado, tomó plena responsabilidad de ello, admitió que estaba mal, y pidió a Dios que lo perdonara. Muchas personas quieren contar con Dios y sus bendiciones en sus vidas sin reconocer sus pecados personales ni su culpabilidad. Pero la confesión y el arrepentimiento deben llegar antes de recibir el perdón. Al igual que David, debemos admitir la plena responsabilidad de nuestros actos y confesarlos a Dios antes que Él nos perdone y continúe su obra en nuestras vidas.

El pecado tiene un efecto de dominó. Una vez que se ha cometido un pecado, lo siguen una serie de consecuencias. Dios perdonará nuestros pecados si se lo pedimos, pero las consecuencias de ese pecado ya están en marcha.

David suplicó misericordia y Dios respondió al detener al ángel antes de que completara su misión de muerte. Sin embargo, la consecuencias del pecado de David ya habían causado un gran daño: (V14) "Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres."

Aquí descubrimos lo que encontraremos a través de toda la Biblia. El pecado humano siempre tiene un origen doble. Procede de una fuente humana, las propias decisiones equivocadas, y de otra sobrenatural, la tentación de Satanás.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

 Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén