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EL YELMO DE SALVACIÓN

Número 1647

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"Y tomad el yelmo de la salvación" (Efesios 6: 17. ). La quinta pieza de la armadura es el yelmo de la salvación. Si tuviéramos que definir de manera simple el significado de la guerra espiritual, la mayoría de nosotros diríamos que es la lucha por nuestra mente. El yelmo cubre la cabeza, ese lugar donde las actividades mentales ocurren, y nuestros pensamientos nacen. Como les dije, el ejército de las tinieblas tratará de destruir o influenciar de la manera que pensamos, y si permitimos ser influenciados, entonces caeremos heridos en el campo de batalla.

El yelmo era un casco que cubría la cabeza del soldado. Nuestros pensamientos están en nuestra cabeza. Nuestra mente muchas veces nos traiciona y pensamos lo que no queremos pensar. El diablo ataca nuestras mentes poniendo en ellas cosas sucias, malos pensamientos, nos hace sentir mal, culpables, miserables.

El yelmo del soldado cristiano, es la esperanza de salvación, Nuestra seguridad futura y final. Si en nuestra vida carecemos de la seguridad de salvación entonces nuestra existencia no tiene sentido y estaremos expuestos a los más viles y groseros ataques de aquel que no quiere destruir.

Cuando nuestra vida está escondida en Dios entonces los proyectiles de inseguridad rebotarán. Nadie puede darme a mí seguridad eterna sino solo Dios. Ni la religión, ni las filosofías, ni os amigos, ni el dinero ni el éxito. Solo el Señor me hace sentir seguro y salvo.

Como cristianos, tenemos que vivir con la "esperanza de la salvación" (1 Tesalonicenses 5:8). Y podemos tener esa esperanza, porque ella está en nosotros; no en lo que podemos lograr, sino sólo en lo que Cristo ha hecho por nosotros. Por eso, aunque Satanás a menudo arroja dudas acerca de nuestra experiencia de salvación, no necesitamos temer. Mientras permanezcamos en Cristo, protegidos por el yelmo de la salvación, él es nuestra seguridad (Juan 6:37-39; Romanos 8:31-39; 1 Pedro. 1:3-10).

Nunca debemos olvidar que somos salvos. Jesús murió en la Cruz por nuestros pecados. Hemos sido limpios por su sangre. Somos salvos y tenemos vida eterna. Y si el diablo ataca nuestras mentes, no nos olvidemos que él es mentiroso. Oremos rápidamente a Jesús y pidamos que su sangre nos cubra. Si hoy supieras que fueras a morir, ¿crees que serías salvo? Si es así, ¿por qué? Si no, ¿por qué?.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderón@casadeoracióncr.com 

 ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

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