EL ATAQUE DE LOS SAPOS. II PARTE

Muchas historias fantásticas se han tejido en torno a estos increíbles seres vivos; por un lado, desde hace varios siglos, se les relaciona como los ingredientes esenciales de las pócimas y conjuros de magos y hechiceros, se les atribuye la propiedad de generar mezquinos, granos y pelos en las manos de las personas que los manipulan, son mensajeros de la ira de Dios (como la plaga de ranas que azotó al reino de Egipto para que liberara al pueblo de Israel y que es narrado en el Libro del Éxodo), además, se les confiere el poder de atraer la suerte, por lo que son empleados disecados como amuletos en las casas.

Aunque los sapos y las ranas no son potencialmente venenosos; ya que, además de su pequeño tamaño, carecen de órganos para lanzarlo o inyectarlo (como colmillos, aguijones y espinas); a decir verdad, la única especie de anfibio realmente peligrosa para el hombre es una pequeña rana colombiana llamada científicamente Phyllobates terribilis, cuya secreción cutánea contiene una elevada concentración de bactracoxina, uno de los venenos más fuertes que se conocen. Los amerindios del cono sur utilizan estas ranas para untar sus dardos de cerbatana y con los cuales cazan venados y otros animales. Un solo ejemplar puede matar a medio centenar de personas.

HAY UN DICHO QUE DICE: " Suelta Por la boca sapos y culebras". Esto significa que dice maldiciones y reniegos. Lo que el Espíritu Santo quiere de su Iglesia es que nos parezcamos más a Cristo, que reflejemos más Su hermosura en nuestras vidas. El sapo va a pretender que nos asemejemos a él, y reflejemos su aspecto desagradable. Así como el sapo estira la lengua para atacar y devorar sus presas; así quiere que nosotros usemos nuestra lengua para destruir a los que nos rodean con maldiciones y reniegos, no sólo a los hombres sino a Dios.

Hay una expresión que dice: "Tragarse un sapo". Esto es aceptar una situación desagradable. Lo que va a hacer el sapo es sembrar en la gente un rechazo hacia las directrices pastorales y, aunque las aceptan, no lo hacen con agrado, no lo hacen con sumisión en el Señor, sino a regañadientes. Esto genera incomodidad y de eso se aprovecha Jezabel para propiciar malestar en contra del liderazgo (es algo así como una indigestión o pega espiritual, porque tragarse un sapo no es nada agradable ni delicioso). Por eso, es cuando se escuchan expresiones: "No me parece", "es injusto", ..(CONTINÚA..........)

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén