EL CALZADO DE LA PAZ. PARTE 1

"…y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz." (Efesios 6:15) El calzado del evangelio.

Por medio del apóstol Pablo, el Espíritu Santo describe la paz como el calzado de un soldado en medio de la batalla. Ninguna parte del equipo del soldado es más importante que su calzado. ¿ Te has dado cuenta de que si te duelen los pies, te duele todo el cuerpo? Un callo severo en el meñique de un pie o un problemático juanete pueden doler tanto que ya no puedes andar más. Igualmente, en la batalla espiritual, si estás dolido, no podrás ser un soldado eficaz.

Se precisa de un buen calzado para poder asentar bien el pie. Un soldado romano empuñando la espada necesitaba de un calzado seguro para tener fuerza, estabilidad y firmeza. No podía luchar una batalla si los pies no estaban firmemente plantados en el suelo. De nuevo es evidente la aplicación de esto a la batalla espiritual. Si nuestro calzado de la paz no está seguro y no se ajusta bien, no soportaremos mucho tiempo la batalla que el enemigo apremia contra nosotros.

El calzado de un soldado le da facilidad de movimiento, de manera que queda listo para afrontar todos los desafíos. En la vida necesitamos diferentes clases de calzado para diferentes tipos de actividad. El corredor de pista necesita zapatillas deportivas ligeras, bien dentadas, para moverse rápidamente. El jugador de baloncesto necesita zapatos con unas suelas especialmente diseñadas que impidan que sus pies se deslicen sobre la lisa cancha. El trabajador de la construcción probablemente no tardaría mucho en hacerse daño en los pies si llevara zapatos de vestir mientras trabajase con su martillo.

De manera parecida, necesitamos un tipo especial de calzado para la batalla espiritual. El único calzado que nos llevaría a la victoria es el calzado de la paz, y en este calzado tiene unas características importantes que deben ser comprendidas y fielmente apropiadas por el siervo invencible del Señor.

De la misma manera que un soldado no podía permitirse resbalar y caer cuando estaba en medio de la batalla con el enemigo, los cristianos necesitamos estar firmes e inamovibles en la verdad del evangelio, a fin de ser victoriosos en la contienda espiritual. Si uso el calzado de la paz, estaré equipándome para marchar con firmeza hacia la conquista de centenares de almas.

Pastor Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén