2007: AÑO DE VERGÜENZA PARA LOS PROFETAS FALSOS. III PARTE

VIENE DEL TRATADO 1628 Y 1629...

Por tanto, el estilo de vida es muy importante en relación a la palabra que haya de ser proclamada, y probablemente nada deja más al descubierto si se es un profeta verdadero o falso que esto. Los profetas falsos comían de la mesa de Jezabel. Elías tenía que ser alimentado por cuervos y vivir junto a un arroyo.

Un profeta es llamado a revelar la mentira, las premisas ocultas que necesitan ser examinadas a la luz de Dios acerca de los valores, acerca de la vida y sus propósitos. En consecuencia, nuestro propio estilo de vida debe ser un repudio por la mentira, aún cuando la sociedad y una iglesia carnal la justifiquen. El habla de un profeta no sólo revela la mentira, sino que también la condena y la juzga. Su palabra, como su vida misma, es un destructor divino.

Cuando Elías dijo: "No habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra" (1 Reyes 17:1), no estaba diciendo que habría una ligera diferencia en el patrón climático de Israel. Él estaba diciendo que no tendrían cosechas. No tendrían qué comer. Ellos iban a experimentar una hambruna. Iba a tratarse de un juicio de parte de Dios, e iba a venir a través de la palabra de Elías. Su palabra no era solo un retazo de información o una opinión, sino el evento de juicio. Eso iba a afectar a toda la nación. Este es el tipo de palabra que necesita ser revivida y restaurada.

Si él no hubiera venido, ellos habrían pensado que lo que estaban celebrando como real, era real. Cuando el profeta llega, sin embargo, no solamente suena la alarma contra lo que es falso; él trae la percepción de la eternidad misma e induce al oyente a ella. Por su hablar, pone en marcha algo que lleva a la audiencia hasta un lugar en donde lo que fue echado a un lado como ‘falso’ se convierte en lo verdadero.

El propósito del profeta es sola y celosamente la voluntad del Padre. Él restaura la visión perdida de una manera que energiza al pueblo de Dios, especialmente en tiempos de crisis, cuando la desesperación necesita ser convertida en esperanza, habiendo sido despojado previamente de todas las esperanzas falsas por el profeta mismo. Él no se detiene ni es obstaculizado a la hora de ser cruel antes de ser amable. O sea, el profeta nos trae "el momento de la verdad". Él profeta está en pie por Dios y hablando de parte de Dios con la autoridad de Dios. 

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén