2007: AÑO DE VERGÜENZA PARA LOS PROFETAS FALSOS. II PARTE

CONTINUACIÓN DEL TRATADO 1628....

Un profeta identifica la falsedad y la destruye sin ninguna compasión. Hay algo acerca de su palabra que es como fuego. Está arrancando, desarraigando y destruyendo antes de que esté plantando y edificando. ¿Quién quiere escuchar a hombres así? Los profetas no sólo traen cosas a cuestionamiento; ellos las hacen pedazos delante de los ojos de quienes las estiman. El volver a hablar con ese hombre después de lo sucedido es como tocar lo inmundo. Ellos lo han identificado y esa palabra se les ha pegado. No es de sorprenderse que tales hombres no sean bienvenidos en lugares donde la gente desea continuar con su estilo de vida sin ser confrontado.

Un profeta critica y descubre sin piedad, sin ningún temor o preocupación del hombre, la mentira o inclusive la verdad ‘convencional,’ es decir, las premisas que se asumen inconscientemente sin ningún cuestionamiento, que constituyen muerte en la vida del que les presta oído. Él revela la mentira y hace sonar el silbato. Bien pudieran ser las mentiras de los profetas falsos.

El mundo entero está fundamentado en mentiras, pero cómo puede saberse a menos que llegue una palabra de verdad. Si esa palabra ha de venir, entonces ha de venir a través de un hombre que está totalmente libre del temor del hombre. Todos nosotros sabemos que el temor del hombre es el factor más poderoso e inhibidor que hace su obra en la vida de los ministros de Dios. Estar libre de eso y hablar sin ninguna preocupación del temor del hombre es una declaración final que conlleva una historia de tratos con ese siervo. Todos nacemos con temor del hombre. Vivimos preocupados por el hombre, por su reconocimiento y por su aplauso. Los hombres aman el reconocimiento de los hombres, particularmente de los hombres de prestigio, pero debemos ser destetados de esa necesidad.

Debemos llegar a un lugar en donde no solamente somos indiferentes al aplauso de los hombres, sino también a sus críticas y reproches. Un profeta requiere, por tanto, de un discernimiento extraordinario para emitir un juicio crítico y de una habilidad analítica que ha sido esmerilada por el Espíritu.

El estilo de vida propio de un profeta debe ser entonces, un repudio de la mentira. No podemos exponer y denunciar valores falsos si nosotros mismos nos suscribimos a ellos.

CONTINÚA SIGUIENTE TRATADO......

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén