NO A LA CELEBRACIÓN DE LA NAVIDAD.


Quizás usted diga que mi propuesta a la NO CELEBRACIÓN DE LA NAVIDAD es demasiado drástica, radical. Sí, pero el verdadero cristianismo es una fe radical. Quiero decirle que no es fácil. Lo correcto no siempre es fácil. Cristo nunca nos prometió que sería fácil seguirle. Cuando una vida cristiana es fácil, probablemente hay algo erróneo en alguna parte.

Martín Lutero dijo: "Si yo profeso con mi voz más fuerte y de la manera más clara cada porción de la verdad de Dios, excepto precisamente ese pequeño punto que el mundo y el diablo están atacando en ese momento, no estoy confesando a Cristo, por osadamente que profese cree en Él. Donde ruge el combate, allí se prueba la lealtad del soldado, y estar firme en todo el campo de batalla además, es mera huída y una mera desgracia si titubea en ese punto".

La Biblia dice: "Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas... y no viene a la luz, porque su obras no sean redargüidas" (Juan 3:19, 20; Isaías 14:12-17; 2a Timoteo 2:25, 26).

Entonces, ¿cuál es la razón primordial que deberíamos considerar para eliminar la Navidad por completo? La misma es la razón por la cual nuestros antepasados protestantes evitaron cuidadosamente la Navidad; porque consideraban la Escritura como la Palabra de Dios, la única e infalible regla de fe y práctica.

John Knox y sus colegas incluyeron la siguiente declaración en su Libro Primero de Disciplina (1560): Afirmamos que "toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia". En los cuales libros del Antiguo y Nuevo Testamentos afirmamos que todas las cosas necesarias para la instrucción de la iglesia nacional de Escocia están contenidas y suficientemente expresadas". Todo el consejo de Dios está en su santa Palabra, a lo cual nada ha de añadirse en ningún momento, ya sea por medio de nuevas revelaciones del Espíritu, o por medio de tradiciones de hombres. Por doctrina contraria, entendemos cualquier cosa que los hombres, por medio de leyes, concilios, o constituciones, hayan impuesto sobre las conciencias de los hombres, sin el expreso mandamiento de la palabra de Dios: oraciones por los muertos, las festividades a los apóstoles, las vírgenes, la Navidad, etc.".

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén