¿NOS MANDA LA BIBLIA CELEBRAR LA NAVIDAD? I Parte

".. Hágase conmigo, conforme a tu palabra" (Lucas 1:38).

Está comprobado que esta época se caracteriza por ser en el año la estación en donde más movimiento comercial se registra, el ajetreo navideño, se convierte en el preámbulo del estrés innecesario de una temporada mal entendida y mal celebrada. El insolvente condado de Dade éste año cuenta con el árbol de navidad más grande del estado, a un costo de $225,000 dólares, ubicado en el Bay Front Park, es por lo visto el orgullo estacionario, mientras a unos cuantos metros de allí, irónicamente deambulan los desamparados.

Es triste reconocerlo pero en esta época del año es cuando más accidentes se registran, el derroche de comidas y de bebidas es escandaloso, las cuentas de electricidad suben considerablemente por las luces que iluminan indiscriminadamente, los precios de pasajes aéreos suben al doble y no siempre se consigue espacio, las personas adquieren más deudas al no poder comprar las cosas de la temporada, las tiendas y centros comerciales abrirán más temprano y cerrarán tarde para aprovechar vender sus artículos, las fiestas y entretenciones estarán estarán por todas partes, la agenda de actividades está totalmente llena, incluso algunos no podrán asistir ni a sus iglesias por tantos compromisos adquiridos. Sucederán muchas desgracias en estos días, pero el mundo no se va a detener por eso, ni por eso se dejará de celebrar "otra navidad".

Quiero compartirle una reflexión sobre la Navidad que se encuentra en la revista La Fuerza, serie Alberto, de Chick Publications:

Cuando mataron a Nimrod el pueblo lloró. Su héroe había muerto. Satanás sacó ventaja de su muerte. Semiramis actuó rápidamente para mantenerlo como un dios. Lo llamó Baal, dios del sol, y demandó que lo adoraran. Entonces quedó embarazada, aunque decía que aún era virgen. Dio a luz a un hijo y lo llamó Tamuz. Afirmó que Nimrod había reencarnado. Semiramis decía ser el espíritu de Dios, encarnado en una madre humana. Su símbolo era la luna. Era la madre virgen, y pronto aparecieron por todas partes estatuas de ella cargando al pequeño dios del sol. Decía que él era su salvador.

Continúa siguiente tratado............

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén