EL DESCUIDO DE EVANGELIZAR A LOS PERDIDOS.

La Palabra de Dios dice: "Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo" (Colosenses 4,5).

La iglesia está en este mundo para hacer algo. Por lo general, en la Iglesia cristiana se consideran estos elementos: 1. Edificación (de sus miembros), 2. Evangelización (de los perdidos), 3. Benevolencia (a los cristianos destituidos). A esas tres funciones se le deben añadir dos más que no encajan bien en ninguna de las tres categorías de arriba: 4. Adoración, 5. Disciplina (de sus miembros desordenados).

He notado que de esas cinco funciones, dos de ellas son muy descuidadas por muchas congregaciones de las que tengo noticia: La evangelización y la disciplina. Déjenme que me extienda por ahora en el tema de la evangelización como obra de la iglesia local.

Difícilmente se encontrará por allí una congregación que haya implementado lo que podríamos llamar "un programa de evangelización" que involucre a sus miembros. Los ancianos o los varones en sus juntas de negocios pueden llegar a decidir sostener económicamente totalmente o en parte a uno o varios predicadores del evangelio.

También se usa algo del "tesoro de la ofrenda" para esfuerzos evangelísticos comúnmente llamados "series de servicios" o para adquirir folletos evangelísticos que se colocan en algún sitio del lugar de reuniones para que los tomen los visitantes o para que los lleven los miembros para dar a sus amigos o "contactos".

Generalmente solamente un puñado de cristianos hacen una pequeñísima cantidad de evangelización. Muchos cristianos jamás abandonan la idea de "que predique el predicador; para eso le pagan a él". ¿Oyó usted alguna vez de alguna congregación disciplinando a un miembro por no obedecer el mandamiento de predicar el evangelio? Pareciera que creyéramos que desobedecer este mandamiento no ofende a Dios. Que al Señor no le interesa mucho que se les hable a los perdidos de la salvación que él hizo posible con su venida a este mundo a morir por ellos. Es evidente que el cristiano que peca por desobedecer este mandamiento no es considerado como susceptible de ser disciplinado.

Hoy es el tiempo señalado para ganar almas y para recoger la cosecha. No lo perdamos en cosas que no son de valor eterno. La gente está esperando, y es nuestro deber ganarla para Cristo.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén