DINERO: ¿ESCLAVO O AMO?

Hetty Green llegó a ser la mujer más rica de América. A su muerte tenía cien millones de dólares. Pero durante el invierno colocaba diariamente en su cama para disminuir el frío, revendía su periódico de la mañana después de haberlo leído, pasaba toda la noche sentada en una silla vieja antes de darse el lujo de acostarse en un buen colchón, seleccionaba los trapos blancos de los de color en uno de sus almacenes porque el hombre que compraba desechos pagaba dos centavos más por el kilo de trapos blancos. La mayor parte de sus inversiones estaban en Nueva York, pero en lugar de comprar allí, vivía en casas de pensión baratas bajo nombres supuestos para eludir el pago de impuestos. Y cuando se hallaba en su lecho de muerte, a los ochenta y un años, no se les permitió a sus enfermeras que usaran uniformes, pues la anciana Hetty no habría muerto en paz si hubiese sospechado que estaba pagando los costosos salarios de enfermeras profesionales. El dinero fue su amo. Vivió para él, lo adoró. Era más importante para ella aun que las comodidades que le podía proporcionar.

La Biblia dice que el que se afana por hacerse rico, verá volar sus riquezas. “No hagas de las riquezas tu única meta en la vida, pues son como las águilas: abren las alas y salen  volando. Si acaso llegas a verlas, muy pronto desaparecen” (Proverbios 23,4-5).

¿ Cuál es el fin de hacerse rico a costa de los pobres ? Proverbios 22,16 dice: “El rico que roba al pobre para hacerse más rico acabará en la miseria”.

Dios es el abogado de los pobres: “ No abuses del pobre sólo porque es pobre, ni seas injusto con él en los tribunales. Dios es abogado de los pobres, y dejará sin nada a quienes les quiten todo” (Proverbios 22,22-23).

El deseo de enriquecerse  rápidamente le conduce a la servidumbre financiera. Aún si llega a adquirir bienes de prisa, Dios no los bendice: “Lo que al principio se gana fácilmente, al final no trae ninguna alegría” (Proverbios 20, 21).

El hecho de ser pobre no le da derecho de robar. Proverbios 28,1 dice: “El pobre que maltrata a otro pobre es como una tormenta que acaba con las cosechas “. Por eso, sigue diciendo Proverbios 28,6: “ Vale más el pobre honrado, que el rico malvado”. Levítico 19,13 menciona: "No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás".

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén