CUARTO PECADO CAPITAL DE LOS RICOS.

El cuarto y último pecado capital de los ricos es que han condenado y dado muerte al justo, y que él no ha hecho resistencia. " Injustamente han acusado y matado a personas inocentes, que ni siquiera podían defenderse" (Santiago 5,6).

Algunos creen que este justo es el Señor Jesús. Sin embargo, Su muerte fue provocada más bien por los religiosos que por los ricos. Probablemente sea mejor pensar en el justo como representando a los inocentes en general. Santiago está pensando en la manera ruda y arrogante con que característicamente los ricos se han comportado con sus subordinados. Los han condenado mediante falsas acusaciones, con lenguaje duro y amenazas. Los han matado, quizá no de manera directa, pero abrumándolos de trabajo y pagándoles insuficientemente. Los inocentes no han ofrecido resistencia. Protestar podría haber resultado en adicionales brutalidades, o el despido de su trabajo.

Estamos diciendo que es muy probable que el justo que Santiago menciona sea un obrero pobre. A los pobres que no podían pagar las deudas se les echaba en la cárcel o se les obligaba a vender todos sus bienes y a veces a vender a sus familiares como esclavos. Sin ninguna oportunidad de trabajar a fin de pagar sus deudas, a menudo los pobres morían de desnutrición. Dios le llamó a eso homicidio. Atesorar dinero, explotar a los empleados y vivir con desenfreno no pasará inadvertido para Dios.

Con respecto a la acusación injusta de los pobres, Matew Henry nos ubica en Santiago 2,6: " ¿Cómo se atreven ustedes a maltratar y despreciar a los pobres? ¿Acaso no son los ricos quienes los maltratan a ustedes y los meten a la cárcel ? ¿Acaso no son los ricos los que insultan a nuestro Señor? Si ustedes obedecen el mandamiento más importante que Dios nos ha dado, harán muy bien. Ese mandamiento dice: " Recuerden que cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo". Pero si ustedes les dan más importancia a unas personas, y las tratan mejor que a otras, están pecando y desobedeciendo la ley de Dios".

La posición de Santiago respecto a las injusticias que muchos ricos cometen en contra de los pobres, es de juicio: " Ahora escúchenme ustedes, los ricos: lloren y griten de dolor por todo lo que muy pronto van a sufrir" . Quizás, sería conveniente leer lo que dijo nuestro Señor Jesucristo, en la parábola del pobre Lázaro y el hombre rico, en Lucas 16,19-312).

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén