SEGUNDO PECADO. CAPITAL DE LOS RICOS. · 2

Estamos hablando del segundo pecado capital de los ricos que ataca Santiago, y es la adquisición de riquezas por no pagar los salarios justos: "Ustedes no les han pagado el sueldo a sus trabajadores, y el Señor todopoderoso ha oído las protestas de ellos. Ese dinero que no han pagado también los acusará delante de Dios" (Santiago 5,4).

Para la mayoría de personas que dependen de su trabajo para vivir, el que reciban un salario justo resulta vital.

La Biblia nos dice que sería una grave injusticia negar o retener el salario justo. ¿Pero cómo evaluar cuál es el salario justo? : "El trabajo debe ser remunerado de tal modo que se den al hombre posibilidades de que él y los suyos vivan dignamente su vida material, social, cultural y espiritual, teniendo en cuenta la tarea y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común".

Por una parte el salario debe ser tal que, supuestas unas condiciones de trabajo y un horario humanos, pueda el obrero y su familia vivir dignamente. Y se tome en consideración a la hora de fijar el salario la dificultad del trabajo y lo que cueste formarse para poder realizarlo, así como el valor de lo que produce el trabajador y las condiciones de la empresa (parece lógico que si el trabajador produce mucho se le fije un salario más elevado y por el contrario si la empresa produce poco que no se exija del empresario un salario por encima de lo que éste puede darle).

¿Basta con pagar el salario que marque el mercado , que el salario sea libremente acordado, para que dicho salario sea justo? "El acuerdo de las partes no basta para justificar moralmente la cuantía del salario". Si el trabajador, "obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queriéndola, una condición más dura, porque se la impone el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual clama la justicia": En efecto, se dice a veces que nadie acepta voluntariamente una injusticia y que por tanto si un contrato es acordado libremente por las dos partes, ya es, por eso mismo, justo. Pero, si un trabajador se enfrenta a la elección entre un salario de miseria o bien morirse de hambre, aceptará el salario de miseria, a primera vista "libremente", pero, en realidad, acuciado por la necesidad de vivir. Y un salario puede, por tanto, ser injusto, aunque sea de mutuo acuerdo.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén