SEGUNDO PECADO. CAPITAL DE LOS RICOS. · 1

El segundo pecado capital de los ricos que ataca Santiago es la adquisición de riquezas por no pagar los salarios justos: " Ustedes no les han pagado el sueldo a sus trabajadores, y el Señor todopoderoso ha oído las protestas de ellos. Ese dinero que no han pagado también los acusará delante de Dios" (Santiago 5,4).

Los obreros que han cosechado las tierras se veían privados de su justo salario. Aunque los trabajadores pudiesen protestar, se veían imposibilitados de obtener lo que les pertenecía. No tenían a nadie en la tierra que abogase por su causa con éxito. Sin embargo, sus clamores habían sido oídos por el Señor de los ejércitos. Aquel que dirige los ejércitos es fuerte para actuar a favor de las pisoteadas masas de la tierra. El Señor Dios Omnipotente las ayudará y vengará. Así, la Biblia no sólo condena la acumulación de riquezas, sino también su adquisición por medios deshonestos. Además del pecado de pagar salarios inadecuados, Santiago podría haber mencionado la falsificación de las declaraciones tributarias tributarias, la falsificación de pesos y medidas, el soborno de los inspectores locales u otros funcionarios, la falsa publicidad, y la falsificación de cuentas de gastos.

En el crimen de la explotación, las frases de Santiago parecen calcadas de las que, en el Antiguo Testamento, pronuncia Dios por sí mismo o por boca de sus profetas contra las injusticias cometidas en el pago de salarios. Leemos en Levítico 19,13: " No maltraten a su prójimo, ni le quiten lo que le pertenece. No dejen de pagarle a sus trabajadores al final de cada día". Leamos Deuteronomio 24,14-15: " Si le dan trabajo a una persona pobre, al terminar el día páguenle lo que sea justo. La gente pobre, sea israelita o extranjera, trabaja para poder comer, así que necesita ese dinero. Sigan estas instrucciones, pues si no lo hacen, esa gente se quejará ante Dios, y él los castigará a ustedes ".

La advertencia que da Jeremías 22, 13-19 al rey Joacín, es impactante. " ¡Qué mal te irá, Joacín! Edificas tu casa con mucho lujo; piensas ponerle grandes ventanas, y recubrirlas con finas maderas. Pero maltratas a los trabajadores, y para colmo no les pagas. Te crees un gran rey porque vives en lujosos palacios. Tu padre Josías disfrutó de la vida y celebró grandes fiestas, pero siempre actuó con justicia. Protegió al pobre y al necesitado, y por eso le fue bien en todo. ¡A eso le llamo conocerme!...Por eso estoy enojado contigo. Cuando te mueras, nadie llorará por ti....".

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén