ACUMULACIÓN DE RIQUEZA.

No hay un solo ser humano que no tenga una curiosidad insaciable de penetrar en el futuro. Queremos saber que hay más allá del horizonte.

Hay Uno, sin embargo, cuyas profecías han probado ser completamente exactas. Jesucristo, por medio de su Palabra, puede revelarnos el futuro. Él es un Guía digno de confianza. En este tratado, vamos a estudiar lo que él nos dice acerca de su segunda venida. Después de todo, ¿quién podría saber más del fin del mundo que Aquel que lo creó en el principio?.

Una profecía de los últimos tiempos es la Acumulación de riqueza: "¡Ahora escúchenme ustedes, los ricos: lloren y griten de dolor por todo lo que pronto van a sufrir. Sus riquezas se pudrirán, y la polilla les comerá la ropa. El dinero que han estado juntando en estos últimos tiempos se oxidará, y ese óxido será el testigo que los acusará en el juicio final, y que los destruirá como un fuego" (Santiago 5:1-3).

A pesar de nuestros conocimientos sobre economía y de la producción bruta del mundo occidental que nos deja atónitos, los ricos se hacen más ricos y los pobres son más pobres cada día. Las fortunas multimillonarias son otra señal de que "la venida del Señor se acerca" (Santiago 5:8).

Santiago declara la falta de valor de las riquezas, no la falta de valor del rico. El dinero de hoy no tendrá valor cuando Cristo vuelva; por lo tanto, es bueno emplear nuestro tiempo en acumular tesoros que serán valiosos en el reino eterno de Dios. El dinero en sí no es el problema; los pastores necesitan dinero para vivir y sostener sus familias; los misioneros necesitan dinero para difundir el evangelio; las iglesias necesitan dinero para llevar a cabo su tarea con eficiencia. Es el amor al dinero que conduce a lo malo: " Porque todos los males comienzan cuando sólo se piensa en el dinero. Por el deseo de amontonarlo, muchos se olvidaron de obedecer a Dios y acabaron por tener muchos problemas y sufrimientos" ( 1 Timoteo 6,10), y origina que algunos opriman a otros para quedarse con más.

"El que practica el pecado es el diablo; porque del diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo" (1 Juan 3:8). El mismo Jesús que sanará al mundo de todas sus enfermedades al destruir el pecado, desea también borrar la carga del pecado de su vida, ahora mismo.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén