EL DESÁNIMO

Números 21,4 dice: " Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino".

Muchas veces, bajo diferentes circunstancias, viene a los cristianos una enfermedad muy peligrosa llamada "desánimo".

El desánimo lleva al cristiano a:  Hacer oraciones equivocadas: Moisés le preguntó a Dios: -Yo soy tu servidor. ¿ Por qué me tratas mal y me obligas a soportar a este pueblo ? ¡Yo no soy su padre si su madre! ¡ No tengo por qué cargar con ellos y llevarlos al territorio que tú les vas a dar! Ellos vienen a mí llorando, y me piden carne. ¿ De dónde voy a sacar tanta carne para que coma todo este pueblo ? Por mis propias fuerzas, yo solo no puedo llevar a este pueblo; ¡ es demasiado trabajo para mí ! Si vas a seguir tratándome así, mejor quítame la vida. ¡ Me harías un gran favor! ¡ Ya tengo suficiente con esta gente! ( Números 11,14-15).

Moisés había presenciado el poder de Dios en milagros espectaculares, y a pesar de eso en este momento cuestionaba su capacidad para alimentar a los israelitas. Si Moisés dudó del poder de Dios, cuánto más fácil es para nosotros hacer lo mismo. Pero el depender de Dios completamente es esencial, a pesar de nuestro nivel de madurez espiritual. Cuando empezamos a depender de nuestro propio razonamiento, corremos el riesgo de ignorar la evaluación de Dios sobre esa situación.

Como usted nota, el desánimo hace que se desconfíe del poder de Dios, provoca que la boca maldiga, genera un comportamiento de infantilidad espiritual, provoca razonamiento humano, suscita que se olviden todos los favores que Dios ha realizado en otras ocasiones; y algo terrible; muchas veces atrae un espíritu de muerte.

Hay cuatro armas poderosas para vencer el desánimo: 1- Tenemos al Espíritu Santo (Romanos 5,5). 2- Tenemos la Palabra de Dios (Efesios 6,17). 3- Tenemos el privilegio de la oración ( Efesios 6,18; 1 Tesalonicenses 5,17). 4- Tenemos hermanos y hermanas en Cristo (Gálatas 6,2).

¡ Cuidado con el desánimo! Hay gente desanimada, pero lo más preocupante es que hayan cristianos desanimados. Utilice todo lo que Dios nos ha dado para triunfar sobre el desánimo.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén