EL DEMONIO DE LA SUERTE

“Los juegos de azar no afectaron mi salud física, y siempre controlé cuánto me gastaba. Pero admito que cada vez que jugaba a la lotería, elegía los que yo creía que eran mis números de la suerte.”-Linda.
 
INFINIDAD de jugadores confían en sus números de la suerte o en amuletos. Tal vez opinen que no toman muy en serio las supersticiones, pero siguen con ellas de todos modos.


Incluso hay quienes piden a Dios que les ayude a ganar. No obstante, la Biblia indica que Dios condena a quienes afirman adorarlo, pero que “arreglan una mesa para el dios de la Buena Suerte” (Isaías 65:11-12). Leamos lo que dice el profeta Isaías: “ Pero a ustedes, que se apartan de mí, que se olvidan de mi templo, y ofrecen comida y vino a los dioses de la buena fortuna y del destino, no les espera nada bueno. Porque yo los llamé y ustedes no me respondieron, les hablé y no me obedecieron; hicieron lo que no me gusta, y eligieron lo que no me agrada”.  En efecto, Dios aborrece las prácticas que promueven las creencias supersticiosas en la suerte. Y de por sí los juegos de azar fomentan una confianza ciega en la llamada diosa Fortuna.

Con respecto a la Fortuna, dice el NUEVO DICCIONARIO DE LA BIBLIA, EDITORIAL UNILIT, lo siguiente: “Fortuna o la suerte. Deidad de posible origen babilónico.....El dios de la "suerte" se identificaba con el planeta Júpiter, llamados por los árabes “ la Buena fortuna mayor”. La otra deidad, identificada como “el Destino”, era llamada “la Buena fortuna menor”, el planeta Venus. En el ritual de estas deidades se tendía un mantel delante de su ídolo poniéndole comidas y una copa de vino mezclado con miel. La palabra en hebreo para fortuna o suerte es Gad. Algunos nombres de lugares en el  Antiguo Testamento pueden referirse a un ídolo (demonio) de la fortuna, como Baalgad - Señor de la fortuna. Dice Josué 11,17-18: "  El territorio se extendía desde el monte Halac, que está al sur, cerca de Edom, hasta Baal-gad (ídolo de la fortuna),  que está al norte, en el valle del Líbano, al pie del monte Hermón. Durante mucho tiempo Josué estuvo en guerra con los reyes de esta región, pero finalmente conquistó todas sus ciudades y mató a sus reyes ". En Josué 15,37 leemos: " Otras ciudades eran Senán, Hadasá, Migdal-gad (ídolo de la fortuna)...". 
 
Como usted puede observar, "la suerte, la fortuna", tiene una relación diabólica.

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén