LOS JUEGOS DE AZAR NO SON TAN INOCENTES

Los juegos de azar no son cosa de juego: Aunque la mayoría de los deportes importantes tienen conexiones con los juegos de azar, éstos no son un juego. Se trata de un negocio “serio” que tiene millones de adherentes y poderosos defensores. Se calcula que los norteamericanos gastan tanto como 550 mil millones de dólares al año en juegos de azar legales. En las loterías sancionadas por los gobiernos estatales se gastan cerca de 88 millones de dólares por día. En el 2000, los juegos de azar por Internet produjeron 2,2 mil millones de dólares en entradas a nivel mundial, comparado con 300 millones en 1997. Según algunos, las apuestas por Internet podrían ascender a los 100 mil millones de dólares en 2006.

 

Los juegos de azar no son inocentes: Muchas personas son perjudicadas y el anzuelo de una fortuna fácil afecta desproporcionalmente a los pobres. Al igual que sucede con las bebidas alcohólicas y el tabaco, las enormes ganancias que generan opacan la evidencia que los condena.

 

Además, los juegos de azar funcionan sobre la base del engaño, ya sea abierto o disimulado. No señalan las posibilidades minúsculas de ganar. Los casinos no tienen relojes ni ventanas para ocultar el paso del tiempo, y muchos sospechan que las máquinas tragamonedas pueden estar programadas para que la persona “casi gane” y siga entusiasmada.

 

Pero el problema con los juegos de azar es más profundo. Considere estos factores: 1.            Promete ganancias fáciles. Hay muy poco esfuerzo en los juegos de azar. La persona es motivada por la posibilidad de llegar a ser rica en base a la suerte. En una clara oposición a esto, la Biblia enseña que debemos invertir nuestro tiempo y energía en labores que suplan nuestras necesidades y las de nuestra familia. “El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento” (Proverbios 12:11). El apóstol Pablo expresa la enseñanza de las Escrituras respecto del trabajo: “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10). 2.            Explota a los pobres. Los juegos de azar dependen de las pérdidas de muchos para el beneficio de uno. Muchas veces estos muchos son los más pobres. Para las personas en estrecheces económicas, los juegos de azar proveen una falsa esperanza que a veces impide que se den pasos positivos en busca de soluciones.

 

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén