LOS JUEGOS DE AZAR PRODUCEN ADICCIONES Y DESGRACIAS


Los naipes, la lotería, las apuestas, los lujosos casinos, producen desgracias y adicciones que son una terrible maldición para millones.
 
“Me llamo Pablo y soy un jugador compulsivo, han pasado 40 días desde que hice mi última apuesta. Hace 40 días no sabía que era un jugador compulsivo; sin embargo, cuando mi jefe me confrontó por fraude finalmente acepté que soy y que siempre seré un jugador compulsivo. Ahora asisto a reuniones de Jugadores Anónimos y asistiré mientras pueda. He perdido una gran carrera... poco a poco estoy perdiendo todo lo que logré con mucho trabajo, excepto a mi esposa y mis dos hijos. Mi padre no me habla desde que todo esto ocurrió y mi hermana mayor hará todo lo que pueda por ayudar a mi esposa y mis hijos, pero no quiere nada conmigo y yo no la culpo. “El caso es que los juegos de azar se apoderaron de mí y arruinaron mi vida y la de mis seres queridos. Es una adicción insidiosa; uno llega a hacer cosas que no haría una persona racional. Uno no piensa en las consecuencias y yo les aseguro que son muy serias, al menos en mi caso”.
 
Desafortunadamente, Pablo no está solo. Para más de diez millones de norteamericanos y decenas de millones de habitantes de otros países, los juegos de azar son un problema grave; para un tercio aproximadamente de esos millones, la compulsión es tan poderosa que los científicos la clasifican como patológica, una condición relacionada con el abuso de drogas, la depresión y la conducta antisocial. Los jugadores patológicos tienden a abusar del alcohol, a ausentarse del trabajo y a cometer fraude o desfalco. También hay una fuerte relación entre el jugador compulsivo y el suicidio.
 
El décimo mandamiento prohíbe que los creyentes codicien las posesiones de otros (ver Éxodo 20:17), y San Pablo habló contra el peligro de la codicia cuando escribió: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:9, 10).
 
Desafortunadamente, los defensores de los juegos de azar legales abogan que éstos representan otro riesgo más en una vida que es en esencia “un juego de azar”.


ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén