EL ESPÍRITU SANTO PIDE LEER CARTA DE SANTIAGO

El Lunes 23 de octubre del 2006, el Espíritu Santo dijo a través de la profeta Sara: " ......Yo quiero que ustedes lean el libro de Santiago, pero no como el que lo hace cumpliendo una tarea, sino como el que lo hace para descubrir algo que le interesa. Es como las personas que van a la mesa a comer, que no les interesa el mismo tipo de comida a cada uno, pero yo quiero que ustedes tomen para sí mismos, porque hay cosas que se deben de cambiar en cada uno ".

A diferencia del apóstol Pablo, que escribía a determinadas iglesias o personas, el apóstol Santiago se dirige "a los cristianos que viven en todo el mundo" (Santiago 1,1). El autor considera que la iglesia cristiana es el nuevo pueblo de Israel.

Las enseñanzas en esta carta son más prácticas que doctrinales. El autor insiste en que los cristianos no deben hacer diferencia entre ricos y pobres, sino obedecer "el mandamiento más importante que Dios nos ha dado", y que es el de "amar a su prójimo como se ama a sí mismo" (Santiago 2,8). En seguida pasa a aclarar que confiar en Dios no es suficiente, sino que también debemos hacer lo que Dios quiere. Pone entonces el ejemplo de Abraham, que demostró su confianza en Dios "con todo lo que hizo, y por medio de todo lo que hizo" (Santiago 2, 22).

La lengua puede ser motivo de grandes problemas. Por lo tanto, el autor recomienda a los cristianos aprender a dominarla (Santiago 3,2-12). También les recuerda que las guerras vienen por causa del egoísmo y la envidia, y por lo tanto los anima a ser humildes y amar a Dios (Santiago 4,1-10). A los ricos les advierte que no deben amontonar riquezas quedándose con el salario que deben pagar a sus trabajadores, porque ese dinero " los acusará delante de Dios" (Santiago 5,1-4).

El tema de la sabiduría aparece en varios lugares de la carta (1,5; 3,13-18). Esta sabiduría, como se entiende en la Biblia, no se refiere tanto a los conocimientos científicos sobre el mundo, ni es principalmente una teoría sobre Dios o sobre el hombre, sino que es saber ordenar toda la vida humana según la voluntad de Dios, saber vivir rectamente.

Finalmente, anima a todos los cristianos a confesar sus pecados unos a otros, y que dejen de pecar, para que Dios los salve.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén