NO SOMOS MÁS PORQUE NOS ALABEN, NI MENOS PORQUE NOS CRITIQUEN

Hay una frase famosa que dice así: " Tú no eres más porque te alaben , ni menos porque te critiquen. Eres lo que eres ante Dios, y nada más, ni nada menos ".

Lo que digan los hombres mintiendo al alabarte no te hace ni un centímetro más agradable a Dios, y los que digan mintiendo criticándote, tampoco te quita ni un milímetro de lo que eres ante Dios. Él, y solamente Él, es quien te dará la calificación diaria de tus comportamientos y la calificación final para señalarte tu puesto para toda la eternidad.

Siempre habrá quienes nos critiquen, y afortunadamente habrá también gente que nos aprecie y felicite. Nadie tiene el ciento por ciento de admiradores ni el ciento por ciento de criticones. En una victoria electoral arrolladora en la que el candidato triunfador ha obtenido el 55% de los votos, queda sin embargo el 45% que deseaba que fuera el otro el que ganara. El ser más perfecto de los que han vivido en esta tierra, nuestro Señor Jesucristo, aunque tuvo una inmensa multitud que lo aclamaba cuando entró a Jerusalén, gritándole el " ¡ Hosanna ! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor ¡ (Marcos 11,9,10)", tuvo también una multitud furiosa que le gritaba el " Crucifícale" ( Marcos 15,13,15).

Le advierto esto para que no tenga que sufrir muchas desilusiones: " No viva pendiente ni de las críticas ni de las alabanzas. Nadie le cae bien a todo el mundo". Recuerde lo que decía Jesús: "Porque vino Juan, que ni come ni bebe, y dicen que tiene un demonio. Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran impuestos para Roma. Pero la sabiduría de Dios se demuestra por sus resultados" ( Mateo 11, 18,19).

Para aquellos que viven preocupándose del martirio inútil de sí los demás los alaban o critican, le repito aquellas del apóstol Pablo: "Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo ! " (Gálatas 1,10) y les recuerdo que la incomprensión nos asemeja admirablemente al Salvador, el cual anunció lo siguiente: " Ningún servidor es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; y si han hecho caso de mi palabra, también harán caso de la de ustedes" ( Juan 15, 20).

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén