DIEZ MANDAMIENTOS DE UN MARIDO.

1) Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente; y ama a tu esposa como a tí mismo.

2) No te hagas ídolo de tu esposa, sino ámala, hónrala y respétala como Cristo amó a la iglesia. No permitas que tu trabajo, amigos o pasatiempos lleguen a ser más importantes que tu relación con tu esposa.

3) No tomes el nombre de tu esposa en vano, por chismes, calumnia, críticas, quejas ni burlas; sino bendícela en público y también en privado. 

4) Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Como parte de tu vida espiritual, ten tiempos de oración y estudio bíblico. Trabaja con diligencia, siendo dirigido por el Señor, no por tus propias ideas de prioridades. Provee para tu esposa e hijos lo mejor que puedas con la ayuda del Señor. Pero no trabajes tanto que descuides pasar tiempo con ellos.

5) Honra a tu padre y a tu madre, pero no levantes sus posiciones o opiniones sobre las de tu esposa. 

6) No mates tu matrimonio por ignorar a tu esposa. No aborrezcas ni resientas a tu esposa, sino dá  perdón, misericordia y amor siempre.

7) No cometas adulterio en aun pensamiento o hechos, ni pienses con lujuria hacia otra mujer, sino dá gracias a Dios por tu esposa y sé agradecido con ella. Nunca excuses el adulterio en pensamientos por decir "una licencia de matrimonio no quiere decir que no puedo mirar a otras mujeres".

8) No robes a tu esposa. No robes a su matrimonio por amenazar el divorcio. Ni robes a su esposa por dejarla sola continuamente. Ni robes su tiempo por poner demandas innecesarias sobre ti. Ni robes su gozo por hallar faltas. Ni robes su paz por argumentar sin fin.

9) No mientas a tu esposa, sino habla la verdad en amor. Ayúdala a ser vencedora, no por la crítica, sino por ser un ejemplo piadoso en tu hogar.

10) No codicies la esposa de otro varón, ni su casa, hijos, amigos, vestuario, cuerpo, bienes, talentos y dones, ministerio o otra cosa que le pertenecen; sino está satisfecho con todo que Dios te ha dado.

Éxodo 20:1-17; Mateo 22:36-40; 1 Pedro 3:7.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén