SETENTA VECES SIETE.

Ante la pregunta alusiva al perdón que Pedro plantea a Jesús: " Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga ? ¿ Hasta siete veces ? (Mateo 18,21); el Señor le responde de una manera sorprendente: " No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete" (Mateo 18,22).

¿ Por qué usó Jesús la expresión "setenta veces siete " ? Por la historia de Caín y Abel narrada en el Génesis. Allí se cuenta que Caín era tan malvado que cuando alguien le hacía un daño, él no se vengaba una vez sino siete veces: " Pues si alguien te mata, será castigado siete veces " (Génesis 4,15). Este resentimiento se fue transmitiendo a sus descendientes de tal manera, que uno de sus nietos llamado Lámec adquirió el hábito de vengarse, por cada ofensa que le hacían, setenta veces siete: " Si siete veces será vengado Caín, Lamec lo será setenta veces siete" (Génesis 4,24). Y fue esa violencia creciente la que provocó la ruina de la sociedad de aquel tiempo, con el diluvio universal.

Recordando esa vieja historia, Jesús quiso enseñar que a las ansias de venganza, los cristianos debemos ofrecer el perdón fraterno.

Únicamente con el perdón es posible salvar del desastre a la nueva sociedad de los cristianos. Y para resaltar esta contraposición, utilizó la misma expresión de la historia de Caín.

Las enseñanzas del apóstol Pablo reflejan claramente la posición de Jesucristo: " Tengan cuidado de que ninguno pague a otro mal por mal. Al contrario, procuren hacer siempre el bien, tanto entre ustedes como a todo el mundo" (1 Tesalonicenses 5,15). Leemos en Romanos 12,17: " No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos". Proverbios 20,22 también expone: "Nunca hables de tomar venganza; confía en el Señor, y él te hará triunfar".

Al respecto, el apóstol Pedro nos dice en 3,9: " No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición ". En nuestro mundo caído, a menudo se hiere verbalmente a las personas o se da la espalda si nos sentimos heridos. Pedro, recordando las enseñanzas de nuestro Señor de dar la otra mejilla (Mateo 5,39), anima a sus lectores a responder con oración en favor de los ofensores. En el reino de Dios, la venganza es una conducta inaceptable.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén