YO, ME PERDONO

Todos recordamos la historia de José y cómo fue vendido por sus hermanos para ser esclavo en Egipto y cómo Dios lo levantó hasta ser el segundo en importancia en ese imperio. Al encontrarse de nuevo José, con sus hermanos y al verlos morir de temor y de vergüenza por lo que habían hecho, les dijo estas sabias palabras: "Pero José les dijo: - Por favor, acérquense a mí. Cuando ellos se acercaron, él les dijo: -Yo soy su hermano José, el que ustedes vendieron en Egipto; pero, por favor, no se aflijan ni se enojen con ustedes mismos por haberme vendido, pues Dios me mandó antes que a ustedes para salvar vidas" (Génesis 45, 4-5).

José reveló a sus hermanos un secreto que abre las puertas de la felicidad: " No se enojen, no se acusen, no se condenen a ustedes mismos".

Para comprender, aceptar o perdonar a los demás, debes comenzar por hacerlo contigo mismo. Estamos más dispuestos a perdonar a otros y es más fácil que los demás nos perdonen, pero estar en paz con nosotros mismos es tan difícil, más sin ese sentimiento cualquier intento de buena relación con los demás tarde o temprano se derrumba.

Perdonarte a tí mismo, quiere decir, aceptarte como eres, con tu color, tu peso, tu estatura, tu historia; dejar de perder tiempo lamentándote por lo que no eres o no tienes, para atrapar la felicidad que está al alcance de tu mano.

La hormiga no envidia al elefante cuando lo ve comiendo; ella come lo que puede y queda satisfecha.

Perdonarte a tí mismo es dejar el pasado en las manos misericordiosas de Dios. Todos hemos hecho o dejado de hacer cosas; no podemos retroceder en el tiempo y cambiar nuestra historia, solo podemos confiar en que así como los tejidos de la piel se regeneran para cerrar las heridas, Dios sanará cualquier fracaso sufrido en la primera parte de la vida, dándonos la oportunidad para que hoy sea el primer día de la segunda mitad de nuestra existencia.

Cuántas veces por no perdonarnos un fracaso pasado llegamos a perder nuestro presente. Que sabia decisión la de Pablo: " Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante " (Filipenses 3,13). Si tú no estás en paz contigo mismo, no podrás hacerlo con otros.

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén