LA BIBLIA COMO ALIMENTO DIARIO.

Sabemos que "toda la Escritura es inspirada por Dios..." (2 Timoteo 3:16-17). Y en ocasiones hasta compartimos el pensar del Salmista y decimos: "¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca" (Salmo 119:103).

¿Qué es la Biblia? Es la Palabra de Dios. Es el relato de una historia que se extiende desde la creación del mundo hasta el fin de los tiempos. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis. A través de ellos, Dios se revela como Señor, Padre, Salvador y Amigo a fin de liberar del pecado y de la muerte a la humanidad pecadora.

Un libro que llega contiene suspenso, aventura, amor y una amplia gama de emociones humanas, toscas y sutiles. La Biblia, contiene cada uno de esos ingredientes. En la Biblia leemos sobre hombres y mujeres que no son creaciones ficticias o idealizadas, sino gente de carne y hueso. Sus faltas, sus fracasos y triunfos suenan reales hoy. Sin embargo, la razón principal de la enorme importancia de la Biblia es que contiene las enseñanzas que nos pueden hacer salvos y perfectos delante de Dios, si cumplimos Su voluntad ya que si aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador personal el Espíritu Santo nos guiará en nuestro caminar diario hacia una semejanza mayor con Jesucristo a medida que le obedecemos y seguimos Su ejemplo.

Tal vez comienzas a leer la Biblia porque deseas encontrar a Dios. Pero pronto descubrirás en la Biblia que Dios estuvo buscándote y ha provisto un camino para llevarte a una relación más cercana consigo. La Biblia es como una carta personal que Dios ha escrito para ti, y para cada uno de sus hijos, para darte enseñanza, consuelo, guía o lo que necesitas para cada día, por lo que debes leerla a diario para no errar en tus caminos y decisiones. Debes tener por disciplina orar antes de leer la Palabra de Dios, para pedir perdón por tus pecados y rogarle su dirección a través de la lectura, ya que el pecado nos aleja de Dios y no nos permite escuchar la voz del Señor.

El propósito principal con que damos lectura a la Palabra de Dios debe ser el de buscar el pan espiritual que nos alimente y fortalezca para cada una de las situaciones de la vida. Ahora bien, si vamos a obtener de la Biblia nuestro alimento espiritual, tendremos que leerla a menudo. No debemos ver cuánto aguantamos sin alimento para nuestro espíritu, más bien debemos recordar la práctica de Israel de recoger el maná cada día (Éxodo 16).

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén