ATANDO LA MURMURACIÓN. I PARTE

Leemos en PROVERBIOS 18:21: "La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos". Santiago 4,11 dice : "Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga…….¿ quién eres para juzgar a tu prójimo ?.

Las discordias, problemas, enemistades, peleas, gritos, insultos, todos tienen su origen en una lengua descontrolada.

Las palabras dichas fuera de lugar son más peligrosas que un puñal. Nuestras palabras están cargadas de dinamita espiritual: Pueden bendecir o maldecir.

El pasaje de hoy declara que la muerte, o la maldición, y la vida o la bendición, están en poder de la lengua.

A veces somos muy descuidados con lo que decimos y luego tenemos que pagar serias consecuencias. Como cristianos tenemos el freno del Espíritu Santo para impedir que digamos cosas fuera de lugar.

Últimamente si tú has tenido fuertes discusiones en tu trabajo, familia y aún con los amigos, pareciera como que tu lengua estuviera descontrolada.

Es tiempo de hacer un alto y reflexionar acerca de nuestro vocabulario y preguntarnos: ¿No será que las presiones y los problemas de la vida me están impulsando a decir palabras hirientes, poco edificantes y fuera de lugar ?

Sería bueno preguntarse en este día: ¿He perdido el freno para decir lo que no conviene y no decir algo que sea amigable y de edificación?

No importa cuáles hayan sido las causas de tener una lengua desenfrenada. Hoy podemos volver al Señor, para que perdone, limpie y renueve nuestra manera de hablar a fin de volver a ser canales de bendición.


ORACION: ¡Ayúdame Señor en este día! ¡Te entrego mi lengua para que renueves mi manera de expresarme! Quita de mí toda expresión violenta, deshonesta y agresiva. Produce, por tu Espíritu Santo, un nuevo vocabulario. Por Cristo nuestro Señor, amén.


Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén