ALCANZANDO EL ÉXITO A PESAR DEL FRACASO.

Lamentablemente, muchos cristianos confunden la fe con el deseo del corazón. "Quisiera ser rico..." "Quisiera alcanzar el éxito..." "Quisiera respaldar el ministerio..." Definitivamente, estas expresiones que contienen un deseo del corazón del hombre, no se relacionan con la fe. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). 

"¡Puedo hacerlo!" Eso es una confesión de fe. Si usted guarda un pensamiento positivo de "sí puedo!", le surgirá una idea creativa de forma inmediata. Sin embargo, si cultiva un pensamiento negativo de "¡no puedo!", la situación empeorará. Sin embargo, si su pensamiento va en dirección contraria, el temor se apoderará de su corazón y el resultado será el fracaso. No conozco a nadie que piense continuamente en el fracaso y haya alcanzado el éxito.

El hombre vive y se mueve en tres dimensiones. La dimensión física o visual, la mental y la espiritual. "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Hebreos 11:3). Cuando el espíritu del hombre, el cual se encuentra en la dimensión espiritual, confiesa "sí puedo", el Espíritu Santo es quien nos ayuda a través de nuevas ideas e inspiraciones. Sin embargo, si nuestro espíritu confiesa de forma negativa, las puertas de la dimensión espiritual se cierran, nos dejan sin acceso a los recursos divinos. 

Existen muchos casos de hombres y mujeres que han pensado solo en el éxito, pero que han fracasado. Inclusive, he visto a muchos creyentes que se han desilusionado bastante, debido a que no alcanzaron lo que esperaban. 

En el aprendizaje de la vida, toda persona debe pagar un precio para aprender el verdadero sentido de la existencia. Sea en la sociedad, en la familia o en la iglesia, si usted teme pagar el precio del fracaso, nunca logrará aprender y aprobar esta materia que se llama "éxito". El fracaso es amargo; sin embargo, este es el precio que debemos pagar para lograr el éxito. Por consiguiente, no tome el fracaso como un elemento negativo. Considere el fracaso como una porción del éxito mismo. Concéntrese en el éxito final. Piense, confiese, visualice y viva las veinticuatro horas del día junto al éxito.


"Quizá, no alcance el éxito". "Temo que fracase". Este tipo de pensamientos negativos nunca darán a luz ideas creativas. No tema al fracaso. Piense en el éxito. Por supuesto, el éxito que usted anhele debe ser para la gloria del Señor.

 

Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén