LA IGLESIA DEBE ANHELAR UN AVIVAMIENTO.

La Biblia en el libro de Habacuc 3:2 nos dice: "Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer;" Si hay algo lo suficientemente poderoso para cambiar una nación, es un Avivamiento, pero ¿ qué es ?: Avivamiento revitaliza, trae autoridad, alista, entrena, llena de poder de Dios, de verdad, trae arrepentimiento, hambre por su presencia, trae fuego al corazón, pasión, convicción, y disposición para ser usado por Dios.

Existen muchas historias, muchos acontecimientos alrededor del mundo, de avivamientos y de hombres entregándose al Señor, producto del derramamiento del Espíritu Santo.

En realidad podemos encontrar muchos antecedentes, y libros que se han escrito, respecto a lo que Dios ha realizado en un momento de la historia, que ha provocado cambios repentinos y hasta milagrosos en muchas.

Es bueno saber de todo esto y que hubieron hombres que se dejaron conducir por el Espíritu Santo, pero hay preguntas que nos debieran inquietar: ¿y qué pasa hoy?, ¿Qué pasa en nuestras vidas?, ¿Qué ocurre en nuestra congregación?, ¿Qué ocurre en nuestra ciudad?.

Es importante meditar respecto a esto, no debemos caer en la tentación de pensar que no existen hombres que puedan ser instrumentos bien afinados en las manos de Dios. Cada uno de nosotros puede serlo.

Lo que debe motivar nuestras vidas, no es el afán egoísta de ocuparnos sólo de nosotros y de nuestro propio crecimiento espiritual, es el anhelo de que más personas se salven, más conozcan de Jesús, más que sepan del amor de Dios, de su misericordia.

No toda la tarea es de los líderes o de los Pastores, cada uno de nosotros debemos anhelar la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas. Cada uno de nosotros debe anhelar que el Espíritu sea derramado en la congregación , que los dones se manifiesten con poder. Que cada uno de nosotros se sienta realmente parte del cuerpo de Cristo, y esté dispuesto a ser usado por Dios, para llevar el mensaje salvador.

Si nos disponemos en las manos de Dios, y dejamos de lado nuestros egoísmos, el preocuparnos de lo que me toca o de lo que debo o no conseguir, SINO en ocuparnos en que hay millones que no han escuchado del amor de Dios.

 Máster Miguel Calderón Valverde

correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén