LA IGLESIA VERDADERA. PARTE 4

Continuación del tratado anterior............

nunca de todo puede ser extinguida; se levantará otra vez de sus aflicciones; ella vivirá de continuo por medio del fuego y del agua. Cuando es oprimida en un lugar, ella brotará en otro lugar.

Los Faraones, los Hérodes, los Nerones, las inquisiones, han laborado en vano para destruir esta Iglesia: ellos han matado a sus miles, y luego han pasado e ido a su lugar. La Iglesia verdadera los ha sobrevivido a todos ellos y los ha visto sepultados a su tiempo. Ella es un yunque que ha quebrado muchos martillos en este mundo, y todavía quebrará muchos más; ella es una zarza que siempre está ardiendo, y no obstante, no es consumida.

Ésta es la única Iglesia de la cual ningún miembro puede perecer. Una vez enrolados en las listas de esta Iglesia, los pecadores son salvos por la eternidad; nunca serán echados fuera. La elección de Dios el Padre, la intercesión de Dios el Hijo, el poder santificador y la renovación diaria de Dios el Espíritu Santo los rodea y los acerca como un huerto encerrado. Ningún hueso del cuerpo místico de Cristo será quebrantado; ninguna oveja del rebaño de Cristo será arrebatada de Su mano. 

Ésta es la Iglesia la cual hace la obra de Cristo sobre la tierra. Sus miembros son un rebaño pequeño, y pocos en número, comparados con los hijos del mundo: uno o dos aquí, y dos y tres allá - unos pocos en este cantón y unos pocos en aquel. 

Ésta es la Iglesia la cual será verdaderamente gloriosa al fin. Cuando toda la gloria terrenal sea disipada entonces esta iglesia será presentada sin mancha delante del trono de Dios el Padre. Los tronos, los principados, y los poderes sobre la tierra vendrán a nada; las dignidades y oficios y dotes pasarán; pero la Iglesia del primogénito relumbrará como las estrellas al fin, y será presentada con regocijo delante del trono del Padre, en el día de la aparición de Cristo.

Ésta es la Iglesia verdadera a la cual uno tiene que pertenecer. Hasta que pertenezcas a esta, no eres nada mejor que un alma perdida. Te podrás gozar de mucha luz, y de conocimiento - pero si no perteneces al cuerpo de Cristo, tu luz, y conocimiento, y privilegios, no podrán salvar tu alma.

 Máster Miguel Calderón Valverde

 correo electrónico: mcalderó[email protected]óncr.com

 

  ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador (a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo (a). Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORACIÓN PARA ACEPTAR A CRISTO

Yo confieso que soy un pecador o pecadora, y necesito tu perdón. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo o salva. Yo creo que Jesucristo derramó su Sangre preciosa, y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Yo te recibo ahora Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados e inscribe  mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén